Nathaniel comenzo una pequeña conversacion con Marinette mientras guardaba sus lapices y hojas de su sketch. Ambos habian tardado casi toda la tarde en terminar un solo dibujo, y este aun no estaba del todo listo.
-¿Te parece si mañana terminamos este dibujo? - pregunto el pelirrojo, arreglando su bolso en su hombro. Marinette asintió.
-Si, claro.
-¡Genial! - soltó emocionado Nathaniel, para luego mirarle avergonzado. - A-ah, perdona.
-No hay problema.
Nathaniel le sonrió apenado y se despidio, deseandoles buenas noches.
Ambos partieron por caminos diferentes, Marinette siendo observada mientras se alejaba.
Ya estando a una distancia prudente de Nathaniel, Tikki salio de su cartera, flotando a su alrededor y chequeando que no hubiese nadie a su alrededor. Cuando tuvo por seguro que ya nadie estaba fuera a esas horas, miró a su portadora con preocupacion.
Ya era poco tiempo desde que Marinette portaba ese semblante casi deprimido y triste, todo por culpa de Adrien. No era que le echara la culpa, pero le preocupaba que el cambio que tuvo ese joven afectara de sobremanera a la peliazul.
-¿Marinette? - preguntó Tikki con cautela.
-¿Si?
-¿Qué sucede?
Marinette intento evadir la pregunta andando mas rapido, llegando al parque que estaba al lado de su casa. Cuando se dio cuenta de que Tikki aun esperaba alguna respuesta de parte suya, suspiro.
-Es que, ¿no has sentido a Adrien actuar raro ultimamente? - preguntó Marinette, dejando de caminar justo en la entrada de su casa. Su pequeña amiga negó con la cabeza.
-Si te refieres a que si un akuma ha intentado o pueda acercarsele, no, no hay nada de raro en él - respondio con sinceridad. - Tal vez solo esta pasando por un mal momento, no hay que preocuparse, Marinette, todos pasan por cosas asi.
La peliazul le sonrió, tomandole a Tikki entre sus manos y frotando su mejilla con el de ella de forma afectuosa. Tikki solo atino a reirse mientras le regresa el gesto.
-Tal vez tengas razon -riò la peliazul con pocas ganas,- posiblemente estoy exagerando las cosas.
Apenas entro a su casa se fue directo a su habitacion, gritandole a su madre que no comeria esa noche y que se iba a dormir. Su mamà, preocupada, le siguio hasta el comienzo de la escalera, volviendole a preguntar si realmente no queria comer pero fue ignorada.
Cuando entro a su cuarto dejó su bolso y su maleta en su sillón y se cambio de ropa. Rapidamente se lanzo a su cama, ahogando un grito en su almohada. Tikki se acomodo a un lado suyo, acariciando con sus pequeñas manos la cabeza de Marinette.
-Ve a dormir, Marinette.
-Eso trato - comentó con la cabeza hundida en la almohada. Tikki rió.
-Se nota.
Marinette se dio vuelta en la cama, mirando el techo con una expresion aburrida. Su cabeza inmediatamente se lleno de imagenes de Adrien, otra vez, y la peliazul soltó un gruñido de exasperacion.
-Bien, listo, me rindo – dijo a la nada, frotandose los ojos con las palmas de sus manos.- Debo de superarlo.
-¿A quien?
Marinette se sentó rapidamente en su cama, mirando hacia la ventana de su primer piso. Chat noir estaba sentado en el borde, jugando con su cola y mirandole divertidamente. La peliazul fruncio el ceño y suspiro.
-Marinette, ¿quien-? - Tikki rapidamente fue empujada a un lado, quitandola de la vista de Chat. Al parecer este ni se inmuto, muy entretenido viendo las fotos de Adrien pegadas encima de su computador.
Apresurada y avergonzada, la peliazul salio de su cama, tropezando con esta y volando desde las escaleras. Antes de tocar el suelo, Chat fue mas rapido y la atrapo en el aire, cargandola al estilo princesa mientras aterrizaban.
-Vaya, no tenias que literalmente caer por mi - comento divertido, bajandola de sus brazos. Marinette soltò un gruñido.
-¿Que haces aqui? -pregunto la peliazul, cruzandose de brazos. Chat se encogio de hombros.
-Vengo por mi cita de siempre.
Marinette parpadeo confundida antes de darse un palmaso en la cara.
-Odio mi vida.
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Eran las siete de la mañana cuando se decidio levantarse de su cama; aunque en realidad Tikki tuvo que obligarle a levantarse.
No sabe en que momento se quedo dormida en primer lugar, pues chat no dejaba de hablar y hablar durante toda la noche sobre mil y un cosas.
Suspiro.
Se vistiò, desayuno, y salio de su casa. Todo normal.
Sus problemas comenzaban cuando llegaba a la escuela.
Desde que Lila fue transferida a su escuela, le tomo cierto gusto a estar junto con ella y siempre hablar sobre ''lo grandioso y bello que es Adrien Agreste''. No es que se quejara, Marinette tambien pensaba lo mismo sobre el rubio, pero le molestaba que fuera Lila quien hablara de èl sabiendo sus intenciones.
Otra cosa que se añadia a su lista del que tan problematico es la escuela es que desde que Lila se empeño por pasar tiempo con Marinette, la castaña ignoraba de sobremanera a Alya, cosa que incomodaba a las dos mejores amigas.
Tenian mucha suerte de que Lila siempre se fuera de la escuela una clase antes de la salida, pero no podian decir lo mismo con el resto del dia.
El usual sitio que era solo para Alya y Marinette era ocupado por Lila por dos razones: 1) Estaba detras de Adrien. 2) Podia hablar con Marinette. Los profesores nunca decian nada porque no les interesaba en lo mas minimo, por lo tanto Alya nunca tuvo la oportunidad de quejarse.
Saliendo de sus pensamientos, Marinette noto que en la puerta de entrada ya le esperaba Lila con una sonrisa y saludandole. Sin muchas ganas le devolvio el saludo cuando se acercò.
-¡Vamos rapido adentro, que quiero ver a Adrien! - grito emocionada, jalandole.
Cuando ingresaron al salon, Alya venia justo detras de ellas.
Marinette escucho e largo suspiro de su mejor amiga y fruncio el ceño.
-Vamos, Mari, sientate. - dijo Lila, palmeando el asiento a su lado. La peliazul nego con la cabeza.
-Lo siento, Lila, pero creo que ese asiento es-
-¡Todos, sientense! - grito su profesora, asustandolos a todos mientras ingresaba al salon.
Su profesora mando a sentar a Alya al sitio que ''corresponderia'' a Marinette y a la peliazul la mando a sentarse con Nathaniel al final de la fila.
Ambas se despidieron, escuchando el bufido que solto Lila.
Nathaniel, al verla acercarse, se puso nervioso; y aun mas cuando la peliazul le sonrio.
Antes de recibir algun otro grito Marinette se sento a su lado y saco sus cosas.
Cuando la clase empezò, la peliazul no pudo evitar cruzarse con la mirada de Adrien, quien le miraba serio desde la primera fila. Pasaron unos segundo y el rubio se volteo. Marinette fruncio el ceño.
Bajo su mirada a su cuaderno, con una expresion de preocupacion.
''Me prometi que lo superaria. Tengo que intentarlo. Debo de intentarlo.''
Con ese pensamiento presente, levanto la vista hacia el frente con una pequeña sonrisa.
Nathaniel, quien seguia a su lado, se sonrojo levemente ante el cambio de actitud de la peliazul.
E, inconscientemente, sonrio de igual forma.
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Ayudame a ayudarte
RomanceMarinette tiene que madurar; eso es lo que ella necesita creer para poder seguir con su vida. Siente que su enamoramiento se vuelve ridiculo, ve que sus sentimientos cambian por otra persona; y terminara conflictuada cuando vea que ya no solo se pre...