Son las nueve de la mañana y ya me está sonando el teléfono. Quién será?
-Hola
-Hola, usted es Miriam García verdad?
-Sí, sí soy yo, qué pasa?
-Muy bien. La llamaba de la empresa Hierro. Usted nos dejó su currículum, no es así?
-Sí
-Pues mire, estamos interesados en su perfil y nos gustaría que trabajara en la empresa. -no lo podía creer. Casi cuatro meses buscando trabajo y al fin me contratan! Bueno, aún no estoy contratada, pero me hace tanta ilusión que no pienso desperdiciar la oportunidad de que lo hagan.
Al finalizar la llamada, inmediatamente voy a despertar a mi madre para contarle la gran notícia.
Tengo la entrevista hoy a las once, así que empiezo a prepararme, aunque falten dos horas. ¡Nunca es pronto para estar lista!
Son las diez y media ya, en media hora tengo que estar en la oficina donde me harán la entrevista. Aún no sé que ponerme, estoy entre vestirme con unos tejanos y una camiseta o unas mallas y una camisa. Para ir más cómoda creo que me pondré las mallas, ya que tampoco hace falta ir muy mudada en una entrevista ¿no?
Estoy en la puerta de la oficina, nerviosísima, a punto de entrar. Antes de hacerlo, intento tranquilizarme un poco, para no atragantarme al hablar.
Al entrar, me siento en la sala de espera hasta que me llaman.
-Miriam García? -me llama una chica totalmente desconocida para mí. Su rostro se veía serio, pero en verdad, tenía unas facciones muy bonitas.
-Sí, aqui estoy.
-De acuerdo, entre por favor.
La sigo. Entramos en una sala bastante adornada y bonita, no parece para nada así por fuera. En la sala hay unos cuantos cuadros de diferentes paisajes. Hay también un escritorio lleno de papeles mezclados unos con los otros y un ordenador al lado.
La chica empieza a preguntarme cosas como cuales son mis aficiones, qué hago en mi tiempo libre... En fin, las típicas preguntas que te hacen en una entrevista de trabajo.
Al acabar de hacerme preguntas, noto como la chica me mira con cara de preocupación.
-Estás bien?
-¿Eh? Sí, sí, estoy bien. -supongo que me ha notado nerviosa, aunque lo estaba más al principio.
La verdad, es que estoy un poco mareada, pero debe ser por los nervios.
La chica tiene unos ojos verdes muy bonitos, aunque me inquietan un poco. De repente, veo que me mira, sonrrie y suelta:
-Enhorabuena, está contratada. Empezará a trabajar mañana a las ocho de la mañana. -estoy increíblemente contenta. ¡Lo he conseguido! No hay palabras para describir lo que siento en este momento, la verdad es que creo que me gustará trabajar aquí, porqué había oído decir a la gente que aquí cobraban un buen sueldo y trataban a los trabajadores con respeto. Como debía ser.
Esbozando una sonrrisa, salgo de la oficina y voy prácticamente corriendo hacia el coche. Deseo llegar a casa y contárselo de inmediato a mi madre.
Acabo de aparcar en el garaje de casa, las luces de casa están apagadas. No entiendo por qué, si mi madre tendría que estar en casa. Sin pensarlo dos veces bajo del coche y voy directa hacia la puerta, sin fijarme si hay cartas o no en el buzón, eso es lo que menos me importa en este momento. Abro la puerta y grito:
-Mamá estás en casa? -veo que nadie contesta así que doy por hecho que no hay nadie en casa. Subo las escaleras corriendo, y de inmediato caigo rendida en la cama. No sé por qué, pero cada día me encontraba mas cansada.Hoy es el día, hoy es el gran dia en el que tengo que demostrar que ha merecido la pena que me contrataran.
Hoy me he vestido un poco mas arreglada. Me he puesto los tejanos elásticos y una blusa azul muy bonita, junto con unas converse blancas. No tenía ganas de arreglarme mucho el pelo, así que lo he mojado un poco y he dejado mi larga melena al aire.
Me dirijo hacia el coche y me siento nerviosa, otra vez los estúpidos nervios de ayer. Al llegar, voy hacia recepción y una señora que parece maja me indica dónde está mi oficina. Supongo que allí encontraría algo que me indicara qué tengo que hacer.
Ya es casi la hora de volver a casa, son las dos menos diez. Decido recoger todo el desorden que he creado en mi oficina, ya que al ser el primer día, no encontraba algunas cosas y he tenido que regirarlo todo.
Me alegra saber que no es muy difícil trabajar aquí, aunque debo decir que no cualquiera estaría capacitado para hacerlo.
Llego a casa y lo primero que quiero hacer es tumbarme en la cama y dormir. Dormir es en lo que me paso pensando todo el día. No lo entiendo, ¿por qué me siento así? ¿qué causa en mi tanto cansancio? Se lo comento a mi madre y me dice que es normal, que con tantos canvios que suceden en mi vida es normal encontrarme agotada, pero que cuando lograse acostumbrarme a todos esos cambios, me recuperaría.Aún no me he presentado, me llamo Miriam Garcia y tengo el pelo castaño y largo. Soy una chica sencilla a la que solo le gusta dormir y leer. Te preguntarás donde vivo, pues vivo donde tu te quieras imaginar, porqué al fin y al cabo yo no soy real, solo estoy en tu imaginación.
Mi madre está en la cocina, preparando la cena. Decido ir a ayudarla, ya que mañana no podré estar mucho con ella porqué tendré que ir a trabajar por la tarde también. Mi jefa me ha dicho que necesitaba ayuda en un proyecto y que no lo acabaríamos solo en la mañana.
Hoy me he levantado mejor, más contenta. Quizá porqué mi jefa me dijo ayer que hoy venía un empleado nuevo de casi la misma edad que tengo yo.
Estoy en la silla de mi oficina, cansada de escribir en el ordenador. De repente se abre la puerta. Es un muchacho de ojos azules, tiene una mirada cálida y bonita como una puesta de Sol. Tengo que admitir que es bastante guapo, aunque no me quiero hacer ilusiones porqué un chico como él no se fijaria en mi. Ni en broma.
El chico ya hace rato que se ha ido, y no puedo quitarme su mirada de la cabeza. Sus ojos azules siguen en mi mente a cada minuto. Me parecía extraño tenerlo tanto en mente sin haberlo conocido.
Estoy en la cafetería sentada en una mesa apartada del resto. Veo como un muchacho se acerca hacia mi con intenciones de sentarse. Su rostro me parecía familiar, ¡es él, el chico de ojos azules!
Sin darme ni cuenta me giro y veo como el chico ya está sentado junto a mi, y me suelta una sonrisa.
-Hola guapa.
-H-h-ola. -¿pero qué carajos me pasa? ¿Por qué me ha costado tanto responder un simple "hola"?
Noto que el chico me mira con cara de asombro. Antes de que diga nada, consigo decir:
-¿Qué tal tu primer día por aquí?
-Bién, más que bién, sobretodo teniendo a una hermosura como tu trabajando por aquí. -¿Cómo se atreve a decirme eso tan directo? Me estoy dando cuenta de que es el típico chulo que te suelta piropos a mas no poder, y sin querer, eso me da rabia.
-No deberías hablarme así, tan directo. A demás sin conocerme.
-Te conozco lo suficiente para saber que acabaras a mis pies. -¿pero de qué va? Ni lo se, ni lo quiero saber. Lo único que se es que me empieza a caer mal.
Me levanto de la mesa y me voy sin decir nada, él permanece callado, sabiendo que me ha molestado.
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Sentimientos Ocultos
Teen FictionMiriam es una chica que ama a su madre mas que a la vida misma. Sin embargo, ella tan solo se preocupa por su madre y por ella, hasta que se da cuenta de que se está enamorando, y no puede hacer nada para evitalo.