Inexistente.

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  Y lo hizo, había escogido volver con nosotros y aceptó la propuesta de aquel ser, que con sus grandes poderes logró que ella volviera a su cuerpo, que no nos dejara.

Despertó tras unos minutos, los cuales se hicieron eternos, con su rostro envuelto en una expresión de desagrado luego de la horrible experiencia de haber muerto unos segundos, abrió sus ojos inundados en una sensación que, a mi parecer, fue de alivio al poder respirar nuevamente. Con suavidad le ayudamos a ponerse de pie, cuidando que no se mareara, ansiosos porque volviera al equipo, que estuviéramos todos en la misma sintonía, en el ambiente se respiraba felicidad y alivio, así como también muchas ganas de seguir todos con nuestro camino, de vivir, de seguir avanzando todos juntos y en plenitud, de continuar con nuestras vidas.

Luego de un animada caminata hacia nuestro hogar, conversando y riendo por la alegría de que todo estuviera bien, de una inexpresiva Lya quién, según como lo veo, debe estar agotada luego de tan extenuante jornada, merendamos todos juntos, celebrando nuestra dicha que, como ya sabíamos, sería pasajera, las constantes batallas hacían de nuestras vidas algo alborotadas y en ocasiones desdichadas, por lo tanto, todo buen acontecimiento era motivo de celebración, como el hecho de haber salvado la vida de nuestra compañera y amiga, quién escogió vivir antes que la opción de dejar su cuerpo y volver junto a los arcanos allá en lo alto de aquel lejano planeta. A medida que los minutos pasaban y el jolgorio iba cesando, para dar paso a un ambiente calmado pero ameno, me iba fijando en el rostro de Lya, podría haberme referido a sus expresiones, pero no puedo describir algo que no observo, su semblante continúa inexpresivo, sus ojos, profundos y vacíos, esquivaban la mirada de los demás en todo momento, se las arreglaba para hablar con todos sin mirarlos, sin mostrarse, algo de lo que no me había percatado anteriormente.

Su rostro no varía mucho de lo que era antes de que sucediera el incidente de hoy, sus movimientos son suaves y calculados, su boca en una línea horizontal como de costumbre, su mirada... no está apenada, no está feliz ni tampoco preocupada, se ve perdida como si no estuviera aquí con nosotros, parece lejana, sobrepuesta, una pintura en la muralla que atrae la atención, más nunca mostrará algo diferente a lo que exhibe, pues esa es su fachada y nada más, la mirada de Lya no se encuentra en este mundo, quizá se quedó en el más allá... pero ¿qué estoy diciendo? seguro es algo normal, después de todo, no cualquiera sobrevive a la muerte, debe haber muchas cosas en su cabeza ahora, cosas que observó o pensó mientras estaba allá, sí, eso debe ser.

Pero los días pasan y esa sigue siendo su expresión, si bien sigue interactuando con los demás, casi nadie ha notado que ya no tiene el tic en la pierna cuando está sentada en la mesa, ya no aprieta sus labios de vez en cuando, especialmente cuando está concentrada bebiendo su taza de café, no recoge su cabello hacia un lado mientras da un suspiro luego de haber comido su plato favorito, spaghetti, porque ya no parece estar conectada con su entorno, y es que quizá la experiencia que vivió al borde de la muerte fue muy intensa, o quizá vio cosas que la dejaron en estado de shock, que se yo, ninguno de nosotros ha visto lo que hay fuera de este mundo como para imaginarlo, y Lya esta tan ajena a todo y a todos últimamente, es difícil ir y preguntarle directamente que es lo que le pasa, ninguno sabe cómo tratar el tema, no sabemos cómo actuar, esto se ha vuelto complicado.

Camino por la casa inquieta, curiosa y deseosa por descubrir este enigma, paso por fuera de su habitación y me quedo unos momentos observando la puerta que me distancia de ella, no, hay algo aún más grande y sólido que nos distancia y quiero saber que es. Como si mis deseos fuesen escuchados, la puerta se abre dejándola salir para encontrarse conmigo.

- Lya – atino a decir.

Ella me mira con la misma descripción de su rostro que he hecho todos estos días.

- Dime – dice ella calmadamente.

No soy capaz de inventar algo en el momento, ahora no, he pensado tanto en esto que no hay otra cosa que salga de mis labios ahora, más que la verdad. Muevo mi boca tratando de construir una oración coherente, algo que no sea invasivo, pero que le haga saber que quiero respuestas. Ella, leyendo mi rostro antes que mis labios, se adelante y dice:

- Nos vemos en el almuerzo.

Y pasa de mí, y no se da cuenta que estoy ahí, dirige su mirada hacia un punto inexistente, porque ella ya no observaba nada en verdad, no se fija, no se preocupa, no hay atisbo de cariño en su actuar ni en su mirada, me esquivó dejando por mi brazo derecho –lugar por el cual paso- una sensación asfixiante, fría, desconocida, eso es lo que siento, que vivo con una desconocida, alguien a quién he dejado de sentir, de ver, con quién ya no converso, sólo hablo.

La observo marcharse y no me siento bien, tengo una sensación desagradable en mi interior, como un mal presentimiento, me pasa seguido por mi intuición, pero nunca me había pasado de esta manera, supongo que es por este extraño acontecimiento que no deja a mi mente descansar.

El signo dijo esto: "Será su decisión el lugar al cual ella quiera retornar, si con nosotros o con ustedes. Ahora debe elegir."

La elección de Lya claramente fue volver a la vida, evidenciado en su despertar, de no haber sido así su cuerpo se habría iluminado para luego desaparecer junto al ser mágico a su lado. Ella quería vivir y lo consiguió, pero tal vez yo estoy viendo mal y su expresión de alivio al despertar no era esa, quizá mi felicidad por verla con vida hizo que confundiera las cosas, quizá a todos les paso lo mismo, tal vez... tal vez su verdadera expresión era de decepción, de cansancio y desmotivación, sí, eso se asemeja más a lo que vi aquel día, su caminata no era tranquila y sus movimientos no eran pausados y calculados, sino que el sólo hecho de caminar le resultaba agotador, elevar sus manos en busca de una taza en la merienda era cansancio y desagrado, por eso su lentitud, sus ojos, sin ganas de dar explicaciones, evadiendo a toda costa a quienes quisieran indagar en ellos, para que no descubrieran la insatisfacción que estos reflejaban, porque ella no estaba ahí con nosotros en ese momento ni ahora, su ser entero repele todo contacto emocional con un otro, con todos, no puedo ver más emociones en ella porque no las tiene, me pregunto si recordará a...


Lya, tú ¿realmente querías seguir con vida?

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⏰ Última actualización: May 12, 2016 ⏰

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