Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal, porque eso significa que las cosas me van muy bien.
De los mediocres no habla nadie, y cuando lo hacen solo dicen maravillas.
Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal, porque eso significa que las cosas me van muy bien.
De los mediocres no habla nadie, y cuando lo hacen solo dicen maravillas.
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