Reencuentro

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Tras tanto tiempo, inesperadamente se volvieron a encontrar en aquel mismo sitio.
Sus miradas penetrantes y ansiosas se cruzaron, refrescando la memoria de aquel último instante que interrumpieron.
Ambos dirigieron sus miradas como escáneres a sus cuerpos y se dieron la mano.
Ella acarició suavemente con sus dedos la palma de la mano de el. Seguidamente se unieron entre abrazos, besos y caricias por todo el cuerpo, el la agarró fuerte y la empotró contra la pared, ella agitaba su pelvis y sus pechos contra el, mientras y con desesperación y ansiedad se iban desprendiendo una a una de todas sus prendas.
Una vez desnudos ella agarró fuertemente su miembro dirigiéndolo a su entrada que se hallaba totalmente mojada y dispuesta, abrió sus piernas a horcajadas, el la embistió despacio, lo que a ella le hizo dar un nervioso y largo gemido hasta que aquel miembro completó la entrada a su vagina totalmente. Entonces el comenzó a sacar y meter despacio y profundamente su verga notando las prietas y mojadas paredes del coño. Se acariciaban y agitaban rápidamente pidiendo más. El la agarró fuertemente y abriéndola más de piernas la estrechó contra la pared aumentando fuertemente el ritmo de las penetraciones, ella se agarraba a el fuertemente moviéndose al incesante mismo ritmo de las penetraciones, moviendo su culo y estrechando su pelvis contra la de el.
Entonces ella, arqueando la espalda hacia atrás y cogiéndose los pechos, soltó un largo gemido. El ante esa espectacular estampa y sin parar de penetrarla no pudo resistirse y dándole una última fuerte embestida ambos se corrieron al unísono.
Tras un leve respiro, ella se dio la vuelta y se puso a cuatro patas dejando frente a él su maravilloso culo, que se mecía en un provocador baile pidiéndole otra vez más.
El no pudo resistirse a semejante provocación y al acercarse con la verga, ella pasando entre sus piernas una mano la agarró, la acarició y se la introdujo. El entonces agarrado fuertemente a sus caderas comenzó a dar fuertes embestidas a aquel culo, ella daba desgarradores y profundos gemidos, el alargó las manos para acariciar sus pechos y tras unas penetraciones más ambos se volvieron a correr, cayendo ambos al suelo agotados.

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