Cap 14

62 5 0
                                        

Me tomo de la cintura y me acerco a él. Noté como lentamente, por miedo o por querer que fuese algo dulce, rodeó con los brazos mis caderas y percibí la manera en que me embargaba su aliento... Descansé los brazos rodeando su nuca. Después sentí el calor de aquellos labios. Lento pero sin descanso, notaba su cercanía y su perfecto tacto. Comenzó a bajar dándome suaves besos en la comisura de los labios y la barbilla hasta llegar al cuello. Estiré la unión de los hombros y la cabeza y contemplé el paraíso, fue tranquilo pero apasionado, dejando su rastro por cada centímetro mi piel. Aguanté un gemido mordiéndome el labio inferior, su fuego podía con mi fuerza y la destruía.
El nerviosismo que provocaba su tacto en mi hizo que me riera, a lo que el respondió riendo sin separarse de mi epidermis.
Hice un movimiento para que supiera que quería volver a sentirle contra mis labios, acción que entendió enseguida. Antes de volver a juntar nuestros húmedos y ardientes labios, atrapó más mi cadera contra la suya, no quería dejarme escapar, y me Miró a los ojos, observé como sus pupilas se agrandaban y un pequeño fuego cruzó su mirada. Cerró los ojos y volvió a posarse sobre mi, ya no había ningún tipo de separación entre nuestros cuerpos... Siento miradas sobre nosotros y me doy cuenta de que hay gente pasando y parándose a mirarnos, pero me da igual, estando con él todo sé desvanece y me siento en Paz como hacia mucho que no me sentía. Nuestro primer beso... Y me siento como un Ángel volando en el paraíso; un pez nadando entre aguas cristalinas; como un naufrago que después de años viviendo en el mar, rodeado de tormentas y sobreviviendo a mareas, vuelva a casa, al hogar que tanto había añorado.

Frases Y Textos Donde viven las historias. Descúbrelo ahora