Sobre mi hombro

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Enfadada y cabreada,
no aguantas más,
entras en tu habitación
con pesar.
Te sientas a mi lado
y, sin dudarlo,
me rodeas con tus brazos
y te apoyas sobre mi hombro.
Escucho cómo lloras,
mas no digo nada,
sé que es pesado
estar tan cansada.
No hay palabras,
no hay ruidos,
pero sé que eso
te ha hecho más feliz
que cualquier momento.
He estado a tu lado,
nunca me he quejado,
y, aún así,
eres tú la que se ha enfadado.
Lo siento,
ahora no puedo hablarte,
ella no me cae bien
y tú no dejas de traerla.
Me ha molestado que viniese,
pues no te he podido consolar
como habría querido,
pero, ¿sabes? No importa.
Lo entiendo, pero esperaré
a que quieras hablar
con una compañía más grata
que no te insulte ni te órdenes,
que sólo te escuche.

Sakura #PremiosFadedDonde viven las historias. Descúbrelo ahora