Pasando pruebas

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Todos hemos pasado alguna vez por circunstancias difíciles, esas situaciones a las que llamamos pruebas, desiertos, etc. Unas más complicadas que otras y aveces resulta prácticamente imposible confiar en Dios, sufrimos tanto que las circunstancias sólo nos impacientan, nos frustran, nos enojan y terminamos renegando de todo,pero es necesario aprender a aferrarnos a Dios, a creer en él, en su palabra y sus promesas para nuestras vidas.

No somos exentos de pasar trabajos, de pasar por malas circunstancias, etc. Seguir al señor no nos libra de esto, pero nos lo hace más fácil y llevadero. Es importante tener en cuenta que nuestros desiertos vienen por diferentes motivos y con diferentes propósitos para nuestra vida. 

1. Las pruebas: Cuando nuestra relación con Dios va en aumento, crecemos en el conocimiento de él y su palabra y cada vez más estrechamos esa relación íntima con nuestro señor y salvador y esto trae consecuencias muy positivas en nuestra vida, pero también pruebas ya que estas son un termómetro para medir nuestra calidad como cristianos, personas, hijos de Dios, y nos ayudan a seguir avanzando y crecer espiritualmente, moldean nuestro carácter y nuestra fe, esto lo podemos corroborar  en  1 Pedro 1:7 dice "para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo"

2. Las consecuencias de nuestro pecado:  En muchas ocasiones pasamos por circunstancias realmente duras y nuestra reacción es echarle la culpa al diablo y sí, muchas veces el enemigo nos ataca y de eso ya hablaremos más adelante, pero hay situaciones que nosotros mismos provocamos con nuestra desobediencia, experimentamos las consecuencias de nuestro pecado tal y como David cuando pecó tomando a Betsabé como mujer. En 2 Samuel 12 nos encontramos en el momento en que el profeta Natán reprende a David por su pecado y este se arrepiente por lo que he hecho, pero cuando continuamos con la lectura de esta historia vemos que su arrepentimiento salvó su vida, que recibió perdón, pero esto no le libró de sufrir las consecuencias (2 Samuel 12:15). En el Salmo 9:16 según la NTV dice "Al Señor lo conocen por su justicia; los malvados son presos de sus propias acciones".

No obstante, antes de verlo como algo negativo, esta tristeza es necesaria y provechosa para el hombre, porque ella nos conduce al arrepentimiento. Por eso el apóstol Pablo decía que "la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación... pero la tristeza del mundo produce muerte"  en 2 Corintios 7:10  tal como David aun amando a Dios, buscando agradarle con todo podemos caer, pecar y sufrir sus consecuencias, pero también como él debemos arrepentirnos.

3. Atacados por el enemigo: Tal y como lo mencione en el punto anterior muchas veces el enemigo nos ataca, esto suele ocurrir de forma paralela con las pruebas ya que es cuando más frágiles estamos y al mismo tiempo mejor esta nuestra relación con Dios y esto no es algo que al enemigo le agrade. 1 Pedro 5:8 NVI dice "Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar" , también es en el desierto cuando más somos tentados tal y como Jesús lo sufre en carne propia durante sus 40 días en el desierto, pero tal y como Jesús nosotros tenemos las armas, la autoridad y el respaldo de Dios para ganar, para vencer y salir victoriosos de esto.

Aquí les dejo algunas promesas que tenemos:

> Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece (mateo 5:10)

> Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.(2 Corintios 2:10)

>Dichosos ustedes cuando los odien, cuando los discriminen, los insulten y los desprestigian por causa del Hijo del hombre. (Lucas 6:22)

>Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta. (Salmo 23:4)

>Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados  (Romanos 8:28)




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