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DOCE
POBRE INOCENTE

— Vamos —Kakashi tomó de la mano a su novia

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— Vamos —Kakashi tomó de la mano a su novia.

— Pero... —Narumi dudó, deteniendo el paso—. ¡Se trata de Sakumo-san! —formó un puchero, inflando sus mejillas de una manera infantil.

— Exacto —el peliplata dibujó una sonrisa debajo de la mascara, entrecerrando su ojo visible—. El futuro abuelo de nuestros hijos. Así que deberás acostumbrarte a verlo, ¿no crees?

— Estoy tan nerviosa —murmuró ella, mordiendo su labio inferior. Sus nervios estaban en su punto máximo.

— ¿Por qué? —el shinobi le observó incrédulo—. Lo has visto antes. No come humanos o algo por el estilo. ¿Es que no te agrada?

— ¡No digas esas cosas! Es solo que... —bajó la mirada a sus pies—. ¿Y si no le agrado como tu novia?

— Podemos dejar el almuerzo para otro día, si no te sientes cómoda. Lo sabes. No te obligaré a hacer algo que no deseas —intentó no darle importancia, pero en el fondo se sentía decepcionado. Estaba feliz por sentarse a comer junto a las dos personas más importantes en su vida.

— No, cariño —ella se paró frente a su novio y le tomó del rostro—. Si me siento intimidada es porque quiero agradarle a tu papá. Al abuelo de nuestros hijos. A mi suegro —le sonrió—. Tu padre... ¡Wow! Es un hombre al que admiro muchísimo y me da miedo que...

— De verdad que eres tonta, Narumi —le cubrió los labios con un par de dedos y la rodeó por la cintura, acercándole a él—. ¿Cómo no aceptar a la única mujer capaz de soportar al inadaptado de su hijo?

— No eres un inadaptado —refunfuñó y se enredó en su cuello, poniéndose de puntillas—. Solo tienes una personalidad estoica e impasible.

— ¿Lo ves? Solo tú podrías decir algo como eso —la alzó un poco y chocó sus frentes.

— Digo la verdad —murmuró ella, bajándole la mascara.

— Y yo digo que estás exagerando —Kakashi mostró su sonrisa, ahora libre de telas—. Yo también me siento nervioso. Eres la primera chica que le presento a mi padre, como mi novia. Pero, sé que todo estará bien porque eres tú —ahora una coqueta y sensual media sonrisa.

— Idiota —ella soltó una risita, atontada por la sonrisa de su novio. Nunca se cansaría de verla. Era como un preciado tesoro de la naturaleza y los dioses solo para ella.

— ¿Sí vamos? —el peliplata se inclinó, rozándole la oreja con sus labios—. Te prometo... hacértelo tal y como te gusta, si todo sale bien.

— ¿Me estás chantajeando, shinobi?

— El sexo vende. Bueno, eso dicen.

— En todo caso, siempre lo haces como me gusta.

— ¿Y cómo te gusta? —hundió su rostro entre el cuello de su chica, dejando un beso en esa piel descubierta. Reafirmó su agarre, chocando los pechos de ella, contra él.

— Kakashi... —intentó alejarse, pero él le sobrepasaba en fuerza—. Llegaremos tarde —su voz sonó más temblorosa de lo esperado. Sí, él seguía intimidándole. No importaba cuánto tiempo pasara, ella seguiría sintiéndose como chiquilla de secundaria, frente a él. Sobre todo cuando adoptaba esa actitud seductora.

— Le decimos que nos perdimos por el sendero de la vida —dio un par de pasos y la recargó del sofá de la sala, sin alejarse demasiado. Buscó lugar entre sus piernas y le subió el vestido.

— No, tú quieres perderte por otro sendero —volvió a empujarle por los hombros. Pero nuevamente, fue caso perdido o quizás, ella no tenía demasiada fuerza de voluntad. Sintió los labios de Kakashi recorrer su cuello y luego su lengua, trazarle una linea por su traquea. Como acto reflejo, tiró su cabeza hacia atrás y cerró los ojos.

El shinobi le besó en los labios y la ayudó a ponerse de pie.

— De acuerdo —se cubrió el rostro y volvió a su modo serio—. Pero, en la noche no te salvas.

— Señor Hatake, ¿me está amenazando?

— No, bella dama. Le estoy avisando. 

— Pensé que ya habías superado la etapa de puberto revuelto y caliente —dijo burlona, colocándole la bufanda.

— Solo soy una pobre victima —él levantó sus manos encogiéndose de hombros, para luego pasarle el abrigo.

— Pobre victima inocente, tenemos que darnos prisa —le tiró del brazo—. Ya vamos muy tarde y no quiero hacer esperar a mi suegro.

— Está bien. Tú mandas —dicho esto, se dejó arrastrar por ella y salieron de la casa.

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⏰ Última actualización: Feb 12 ⏰

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