Capítulo 6

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Para cuando llegué al trabajo, aquel lunes por la mañana, poseía unas ojeras tan grandes que se me podría haber comparado con un panda. Salseé un par de platos, y realicé una que otra novedad, esperando impresionar al chef; pero como siempre, nada.

Fue cuando vi a Adam ingresar a la cocina, que sentí como si la respiración se me cortase por un segundo. Él estaba ahí y lucía como si hubiese pasado una muy mala noche. Me buscó con la mirada y cuando la encontró, yo la aparté avergonzada.

Sentí su presencia acercándose a la mía mucho antes de estarlo y cuando su cálido aliento susurró en mi oreja, me estremecí de golpe sintiendo un espasmo.

            —Necesitamos hablar...—susurró él— por la puerta trasera, en quince. —pidió él. Entonces, se fue.

Lo vi irse de la cocina y mi mirada dejó aquella dirección en cuanto escuché la palmada del chef reclamando la atención de todos los cocineros en el lugar.

            — ¡Su atención, por favor! —pidió el hombre en voz alta— En una semana exactamente, se realizará la feria de comidas en el Hotel Delux y La Fonté ha sido elegido para mostrar sus deliciosos platos. Por lo que, les pido su total concentración en la cocina y esperemos que esta noche este restaurante deslumbre por su gastronomía y talento que sé que posee. —finalizó él y todos, incluyéndome, lo aplaudimos.

Mis manos estaban sobre las especies, mezclando y preparando las salsas, probando y olfateando, pero mi vista... y cierta parte de mi concentración en el reloj.

            —Ve, yo te cubro. —dijo Barry revolviendo un caldo. Lo miré sorprendida y él me guiñó un ojo cómplice. Sonreí agradecida, me limpié las manos y salí de la cocina por la parte trasera.

Lo primero que vi, fue un contenedor de basura gigante y nada más aparte del callejón solo, pero con luz de día, en el que me encontraba. Fue entonces, cuando sentí cierto calor en mi mano, me giré y pude ver a Adam atrás mío, observándome.

            —Viniste...—susurró él muy cerca. Parpadeé en busca de algo que no fueran sus labios tan cerca de los míos.

            —Pediste que lo hiciera, aquí estoy. —hablé con voz ahogada, me alejé y me erguí tomando confianza— Habla.

Él se acercó un paso y yo me contraje, acto que le dio a entender que no deseaba su cercanía... no por ahora.

            —Me dejaste en una situación inconclusa ayer...

Lo miré.

            —Adam, creí haber sido clara.

            —No lo fuiste, para nada. —negó él.

            —No puedo...no puedo volver a estar contigo. —tragué pesado— no está bien.

Él se acercó sin importar nada y me tomó de la mano.

            — ¿Crees que no está bien? —preguntó acercándose lo suficiente como para arrinconarme contra la pared. Tomó mi mejilla con sus manos y la acarició haciéndome cerrar los ojos como respuesta. —Dime, ¿qué tan mal se siente esto...?

Y me besó. Cerró el espacio entre nosotros con nuestros cuerpos y acorraló mi cintura apegándome más a él. Gemí sobre el beso y dejé que mis manos vagaran por sus negros cabellos... me estremecí cuando una de sus manos tocó parte de mi piel, debido a la intensidad del beso y por falta de oxígeno, nos alejamos. Aun con las respiraciones agitadas, aun con los ojos cerrados, aun deseosos de más.

La Receta para el Corazón [2015]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora