capítulo 2

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Miró mi mano y ya la tengo levantada, como si fuera a recibir algo, y entonces sólo la bajo un poco, y le respondo:
   —Si, soy yo.—le digo mirando y analizando su cara para ver por qué carajo es que me pongo un poco nerviosa cuando me habla.
   —Ah, ten tu cambio.—me dice dándome el dinero.
   —Si.—le digo y espero unos tres segundos a ver si no me agradece, pero sólo se queda ahí mirándome, al ver que no me dice nada me doy la vuelta y cuando estoy a punto de irme su mano vuelve a agarrar mi hombro y me hace voltear a ver qué ocurre.
   —Oye—dice y cuando me volteo completamente sigue:—¿Por que dijiste eso de que vivo por tu calle?
   Al escuchar esa pregunta no puedo evitar reírme, no se por que.
   Volteo a ver a su amigo y luego a el, y noto un leve parecido entre ellos. Hay ya me estoy volviendo loca.
    —Pues por que vives por mi calle; te he visto pasar por ahí.—le digo con una sonrisa en la cara, demostrándole que es lógico por que le dije eso.
   Samantha está volteando a ver a otro lado, pero Marco ni siquiera voltea a verla, sólo a mí y a la gente al rededor, pero a ella no. Es raro.
   —Pero ¿como que me has visto? La verdad yo no te he visto.—me dice tan serio.
   —Mmm pues yo si, y he visto que tu me ves, mi primo y yo te vemos pasar por ahí. Hasta una vez te me quedaste viendo.—le digo sin dejar de mirarlo.
   —Ah ¿si? Esque yo no recuerdo haberte visto...—me dice volteando a ver el pie de Samantha. Como si estuviera tratando de recordar.
   —Mmm pues yo si te he visto.—le digo volteando a ver a su amigo por un momento y luego pregunto:—¿No es la calle Fresas?
   —Si.—me dice mirándome a mí y luego a las escaleras que están a unos pasos de nosotros.
   —Mmmm jajaja—me río, por que ya no hay nada más que decir.
   El sólo sonríe.
   —Bueno adiós.—le digo, por que se nos acaba el receso y no vamos a poder acosar niños de primero.
   —Si, cuídate.—me dice y no puedo evitar reírme otra vez.
   Me doy la vuelta y me voy agarrando del brazo a Samantha.
   —Y ¿a quien quieres acosar?—le digo mirando al rededor como si estuviera buscando a alguien en especial.
   —No se wey a quien quieras...—dice sin mirarme. Tras una larga pausa de estar ahí en silencio paradas como si nada, me dice:—Ya se mejor préstame $5 para comprarme un frutsi y luego te los pago.
   —Bueno vamos por tu chingadera de frutsi ándale—le digo como si fuera mi hija y después de eso las dos nos reímos.
   Vamos caminando y le digo:
   —¿Después de Física que nos toca?
   —Creo que matemáticas wey.—se ríe como si fuera un pecado no acordarse, a pesar que es el primer día que estamos con este maldito horario.
   —Mmmm bueno—le digo sacando los $10 para comprarle su frutsi y luego al ver a la señora le sonrió:—¿A cuánto es el frutsi?—le pregunto a pesar que ya se el precio.
    —A $5.—me dice sonriendo.
   Eso me hace recordar los viejos tiempos en que le compraba como veinte picafresas al día a esta señora cuando yo iba en primer grado de secundaria.
   —¿Me da uno?—le digo viendo su mercancía.
   —Si—agarra uno y me lo da, entonces yo le pago y le doy su madre esa a Samantha.
   —Gracias.—le digo al momento en que nos estamos dando la vuelta para irnos y saco las galletas que tenía en la bolsa de la falda, menos mal que no se rompieron.
   Abro el paquete, saco una y le doy una mordida me cae azúcar pero sólo la quito con la mano y sigo caminando.
   Se escucha la campaña que indica que ya acabó el receso y no puedo evitar poner los ojos en blanco.
   —Hay ya acabó—dice como si estuviera sufriendo.
   —Hay si...—digo con el mismo tono.
   —Hay que llegar tarde.
   —No pendeja nos van a regañar.—le digo pero luego me doy cuenta que es la clase de Física, donde está el maestro Ismael. Y ese maestro no me regaña.—Bueno vámonos a dar otra vuelta.
   —Yeeiii—me dice con voz de niña chiquita, sólo que esta si me agrada.
   Nos damos la vuelta al sentido contrario para ir al salón de Física y nos tardamos un poco, mientras caminamos hablamos sobre nuestras mascotas y lo graciosas que son.
   —No mames wey, ayer yo estaba con la negra y me empezó a besar la mano, hay no sabes la ternura que esa perra me da.—me dice sin dejar de mirar al frente.
   —Si se, pendeja ¿crees que no tengo perros?
   Lo más gracioso es que nadamás entre ella y yo nos hablamos así. Yo nunca le diría una grosería en serio.
   —Hay perdón estúpida.
   Al momento en que vamos pasando por el salón de Química (a los de tercer grado les toca ahí) veo que personas hay ahí, para saber que tercero es.
   —¡Amiga!—grita Marco.
   —Hola.—le digo yo con la misma voz que tenía en la mañana cuando le pedí el lápiz a Karla, luego muevo una de mis manos, la que tiene la galleta, por que con la otra estoy agarrando a Samantha.
   El nadamás sonríe y sigue hablando con su amigo... Le preguntaré a mi primo como se llama; los dos van en el 3°D.
   Seguimos caminando y al notar que vamos en silencio pregunto:
   —¿Ya habrá llegado el maestro?
   —Yo creo que sí, mira ya están entrando.—me dice y volteo a ver al salón y veo que todos los de mi grupo ya están formados entrando.
   —Hay que hueva, y son dos horas...
   —Pues ya ni modo.
   —Ya se—le digo con mi cara perver.
   —¿Que?—me dice haciendo lo mismo.
   —Me voy a hacer la que me siento mal y me voy a ir a mi casa—le digo mientras seguimos caminando.
   Esa es una de las funciones que tiene orientación y trabajo social así que puedo hacerlo. Pero todo el mundo sabe que lo estoy diciendo sarcásticamente.
   —Ándale—me dice como si fuera una excelente idea, pero lo que nadie más que mi hermano y yo sabemos, es que si nos quedamos en la casa nos tendremos que poner a ayudar en la casa y eso me da mucha hueva.
   De estar todo el día en mi casa a estar dos horas en la clase de Física prefiero quedarme en la clase de Física.
   —Mmm no wey mejor no.—le digo cuando ya estamos más cerca de él salón de Física.
   —Como quieras, yo si lo hubiera hecho.—me dice entrando al maldito salón.
   —Nel.—le digo cuando vamos entrando.
   Pues ésta no es la peor clase para que me tenga que ir a mi casa.

Siete días contigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora