I. Tu sonrisa. Esa cosa que hacía que tus hoyuelos se formaran y que tus ojos se achicaran de manera amistosa. Era un gesto único, iluminabas todo a tu paso y eso... eso era detestable para mí.
Antes no, se puede decir que yo llegué al estúpido punto de querer ser como tú y sonreír igual a ti para causar las mismas sensaciones que lograbas en los demás.
Nadie se daba cuenta de la influencia que tenías en ellos. Pobres almas desgraciadas y atontadas por una cara bonita y dulce. Pero yo sí me daba cuenta, siempre lo hacía y lo dejaba pasar.
Hasta que hechizaste de la misma manera a mi novio.
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Razones por las que te maté (Short history)
Short StoryLas amistades y lazos no siempre son tan fuertes...