Debajo de mi árbol imaginario en un prado paradisíaco que no existe, me imagino escribiendo versos cual poesía. No existe nada de eso, desde la libreta imaginaria hasta la lapicera. La realidad es mucho más triste que la imaginación, la desilusión en un mundo fantástico creado por vos nunca llega a entrar. Personas que nos acompañan como agua a canilla dejan de estar de un día para otro por un problema estúpido o grave. En la realidad, estamos solos, y nos tenemos únicamente a nosotros mismos, tendremos acompañantes en nuestra vida, pero tarde o temprano rotarán y otra persona llegará, quizás solo haya que aprender a disfrutarlos mientras estén en vez de sufrir por su ausencia. Es doloroso perder a alguien, pero otra persona, que te haga sentir más o igual va a llegar. Amigos, familia, pareja... Todos rotan. Pero nosotros no, nosotros estamos aferrados a nuestros huesos y carne, órganos y alma. No podemos escapar de quienes somos, aceptarnos es darnos paz y vivir con nosotros es aprender a vivir con los otros. Llorar por lo que se pudo hacer, rogarle al cielo perdón, no sirve. Solo amarnos, antes de amar a alguien más es lo que nos va a hacer mejorar. Quizás existan excepciones, personas que te acompañen desde una instancia hasta toda la vida. Todos a la larga si buscamos bien, vamos a encontrar a alguien así. Vamos a pasar por muchas personas con las que no vamos a funcionar, tal vez tengamos cables distintos que no son compatibles y no por eso hay que condenarnos. Quizás solo debamos encontrar a alguien con quien podamos compartir nuestro mundo imaginario.
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Mi mundo imaginario.
Short StoryEscrito de una noche triste y melancólica, salvada del aburrimiento por el despeje de las palabras.