Café o marrón. Da igual, son solo colores. Pueden tener diferencia pero a mi se me hacen completamente iguales.
Hablaré de los ojos de Miguel, a él le gustan mis ojos, pues a mi me gustan los suyos, que son color café oscuro, muy profundos e hipnóticos.
Pero no me gustó verlo llorar. Derramar lágrimas de aquellos ojos que me encantaban fue lo peor que mis ojos hayan visto.
Aquel llanto no paraba, me dolía verlo así, así de... roto... destruído. Como si su madre se hubiera llevado consigo un poco de la cordura que tenía y como si su padre le hubiera entregado un poco más de la locura que emanaba.
La madre de Miguel murió por culpa de su enfermedad. Y Miguel se lo tomó demasiado mal. Intenté animarlo; hasta le compre girasoles, recordando que su antiguo color favorito era el amarillo, pero luego me sentí realmente culpable al verlo llorar cuando se las entregué, recordé que eran las favoritas de su madre, no lo había pensado.
"Gracias, Rubén. Las flores son muy bonitas"
"Elegí las más bonitas para ti. No recordé que eran las favoritas de tu madre, lo siento"
Recuerdo su sonrisa forzada, tratando de hacer que me tranquilizara de alguna manera por la culpabilidad que sentía.
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Hojas de arcoíris - Rubelangel
FanfictionEscrita en 2017, por eso verás errores ortográficos. Una hoja rayada, un nuevo color.
