Salí del sótano algo aturdida, ya entendía porqué Ari no me había contado la verdad, mis padres se dedicaban a exterminar a los de su especie mediante la tortura.
Al llegar a la planta de arriba fui a mi habitación y desde allí contacté con Ari.
*Conversación telefónica*
- Ari lo siento muchísimo todo. Tenías razón mis padres son unos monstruos.- le dije nada más ella descolgar el teléfono.
- No soy Ari soy Greg, su primo, ahora mismo ella no puede ponerse si quieres la aviso de que la has llamado.- me contestó un chico de voz grave
- Está bien, gracias- le contesté.
*Fin de la llamada*
NARRA ARI
Oí mi teléfono sonar e intenté llegar lo más rápido, antes de que Greg lo cogiera, pero no lo conseguí. Cuando llegué Greg ya había terminado de hablar con la que supuse, sería Sandra disculpandose.
- ¿Qué le has contado a esa chica Ari?- dijo Greg con una voz grave que no me gustaba.
- Verás, yo no le he contado nada Greg, me pilló la otra noche al volver de cazar- Le contesté.
- Osea que sabe lo que eres ¿No?- me conttestó
- Claro que lo sabe.
- ¡PERO TÚ ESTAS LOCA O QUÉ!- me gritó Greg- ¿Sabes quienes son sus padres no?
- Claro que lo sé no soy idiota Greg, pero es mi mejor amiga, en algún momento se lo tenía que contar.- le contesté todo lo serena que pude.
- ¿Sabes en el lío en el que acabas de meter a esa pobre chica?¿Sabes de lo que son capaces la gente como sus padres con tal de conseguir la información que necesitan?- me preguntó
- Sí se que son capaces de llegar a matar a sus hijos, lo sé, pero por el momento no sospechan de nosotros, así que por el momento nadie corre peligro.- sentencié
- Si, tú misma lo acabas de decir, por el momento, pero quien sabe si mañana no cambian de opinión.- me respondió
- Si cambian de opinión nosotros la protegeremos.- le contesté muy seria.
Después de eso no volvimos a cruzar palabra en todo el día.
NARRA SANDRA
Mis padres llegaron a la hora de comer y me dijeron que por la tarde tendrían la visita de unos amigos, yo tan sólo asentí, mientras pensaba en si podría jugar a los espías durante un rato, para enterarme de que se traian entre manos.
Comimos, y algo así como cerca de las cuatro de la tarde llegaron los amigos de mis padres, y todos juntos entraron en el sótano. Dejé pasar un rato antes de ponerme a espiar, para que no sospecharan de mi y después bajé con un vaso de cristal en la mano para poder oir de que hablaban.
Coloqué el vaso en la pared y justo después pegué la oreja derecha a este.
Sólo conseguí pillar algunas partes de la conversción, tampoco demasiado, pues no me dió mucho tiempo, puesto que la reunión fue corta y al poco empezaron a salir por lo que me tuve que dar bastante prisa en subir y disimular que estaba haciendo otra cosa.
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