*Nuevos ennel recinto*
Espere lo mas paciente que pude esos tres días para saber cómo se encontraba Belamy, pero cada día enloquecía un poco más. Me había alejado de todos, aunque no lo merecían no podía estar cerca de ellos desquitando todo el enojo que mi cuerpo tenía contenido. Tanto fue lo que tenía dentro que pronto mando señales de dolencias, primero fueron mis hombros y después mi ánimo.
En los recipientes era un caos, así que me asignaron a un soldado mientras mi compañero regresaba.
Dimitri se mantuvo lejos los dos siguientes días, el primero hizo de todo para acercarse a mi pero con una advertencia y debo admitir una pequeña batalla de técnicas me fui hechando humo.
En las horas que nos tocaba estar con el comandante practicando lo utilizaba para ejercitarme y de alguna manera sacar todo lo que tenía dentro. Era la única por que no quería estar cerca de el.
No puso represalia en cambio me dejó ser.
Finalmente el jueves * de noviembre salió Belamy Yedar. Podía caminar y eso me sorprendio, parecia mareado pero lo sostenían así que me apresuro a ponerme bajo su brazo para que se apoyará y pronto Richard-su mejor amigo- se colocó del otro lado.
- Ya estás fuera, compañero.- Richard le palmea el pecho aunque el no haga ningún movimiento más que mirarlo.- Estás de la mierda.
- Richard...
- Ya, chica problemas.- Se ríe- Llevemos lo al dormitorio para que descanse.
Asiento.
Con pasos calculados nos encaminamos hasta el ala izquierda donde todo está vacío, justo en la hora de la comida le han dejado salir y no desaprovecharía para venir a verle.
Al llegar frente a la litera comprendo que su cama es la de arriba y en su estado va a estar difícil.
- Vamos al fondo le daré la mia.- Habla el pelinegro.
- Buena idea.- Afirmó.
Así lo hacemos, antes de acostarlo en la cama de su mejor amigo-que está en la parte baja- le quitamos la camisa para después ponerlo boca abajo. Richar suspira y me mira rascándose la cabeza.
- Iré con los chicos, tengo hambre.
- Bien. Yo me quedaré con el.- Afirmó.
- Deberías de ir a comer, Kiara.- Alega- Belamy te estaría reprendiendo si pudiera hablar.
Río.
- Entonces que suerte que no lo haga.- Celebro- Vete, ya.
- Conste.
- Ajá.
Observó como se aleja hasta dejarnos solos, al regresar la vista frunzo el ceño. Sus marcas-la piel destrozada por el latigo- está casi por completo unida, entonces pienso que probablemente tienen un super medicamento para que sabe rápido pero aun así la curiosidad no se aparta de mi.
Aprieto mis labios por que el no tendría esas marcas si no fuera por mí.
Las cosas marchan muy mal, peor de lo que crei que podrían serlo. Más de un mes y mi padre no responde entonces, ¿Que está pasando? la pregunta flota en el aire y se burla de mi pero no quiero llegar a pensar lo peor por que si es así dejare de ser yo y no puedo dejarlo, no cuando tengo que cuidar de toda la gente que quiero.
Un quejido me hace mirar abajo donde mi amigo pelinegro parpadea con el ceño fruncido, al enfocar me mira y después sonríe.
- Estoy alucinando.- Murmura.
Río.
- Soy de carne y hueso, tonto.
-¿De verdad? ¿Ya he salido?- Pregunta torpemente.
ESTÁS LEYENDO
Dark Days.
Science FictionPor que el humano es cambiante, evoluciona a cada instante. Un segundo puede estar en el suelo derrotado y llorando. Y al siguiente de pie luchado por vencer.
