Acaba conmigo

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Siempre dijiste que querías estar guapa el día de tu muerte. Te levantaste de tu cama en la que llevabas todo el día tirada y sabías perfectamente hacia dónde te dirigías. Llevabas una camiseta de tirantes con la que se podían apreciar con facilidad tus muñecas marcadas, tus brazos ensangrentados y todos los hematomas de tu cuello y de tu pecho; también llevabas unos pantalones que ni siendo anchos, te hacían aparentar un kilo más. Entraste en tu vestidor y te desvestiste, al dejar caer tus pantalones blancos con luranes, dejaste al descubierto tus largas y delgadas piernas que parecían palillos, esas piernas que habían pasado contigo tantos insultos y mofas; justo en el momento en el que levantaste tu mirada hacia los cortes de tus muslos, tus caderas y tu vientre, dejaste caer una làgrima diminuta que no sentiste hasta que se deslizó por tu desnutrido rostro.

Después de aquella breve pausa consideraste que ya era momento de ponerse en acción; cojiste tus pantalones negros favoritos, aquellos rotos por las rodillas, los que te hacían aparentar aún más delgada de lo que eras . Aquellas botas que compraste en internet de veinticuatro agujeros. Esa camiseta de Marilyn Manson (tu ídolo, tu hombre ideal...De él estás enamorada desde los once) que sabías que no podía faltar, y la chupa grisácea de tu padre que sòlo usaba cuando salía contigo, hacía ya como diez años atras. También cojiste un bolso viejo y desgastado que encontraste al fondo del armario  donde escondías las bolsas de hachís y marihuana y las botellas de ron; y pensaste en que no sería mala idea llevarte algún que otro porro.

Cuando acabaste en tu vestidor, apagaste todas las luces y fuistes al baño a maquillarte. Tú todos los dias te pintabas por lo menos los ojos, para que no se notaran tanto tus ojeras. Cojiste una toallita desmaquilladora para quitar todo el negro de tu párpado así como todo el rimel corrido por tus pàlidas y delgadas mejillas. Una vez limpios los dos ojos pensaste en utilizar esa misma toallita por tus labios para quitar el poco pintalabios restante dejándote así un insípido sabor en ellos que tuviste que eliminar con enjuage bucal. Ahora,comenzaste a delinear tu ojo derecho seguido de tu ojo izquierdo y terminar por echar una capita de rimel. Después de unos segundos delante del espejo consideraste que no querías retocarte más y saliste del baño apagando la luz y cerràndolo todo.

Ya te encontrabas en la puerta de tu casa cuando pensastes en tus padres y en que ellos, en especial tu madre, uno de los principales motivos de todos tus problemas, no sabían nada...Claramente tus padres sabían que habías estado en el hospital varias veces pero nunca llegaron a conocer los verdaderos motivos. Cojiste un folio sucio que encontraste en la cocina y un boli que estaba encajado entre dos manzanas del frutero de la mesa. Empezaste a escribir pero debido a los nervios no te salian las palabras, te temblaba el pulso, no sabías como explicarselo todo; sacaste un porro de tu bolso y lo encendiste, sabías que así se te despejarían las ideas. Poco después, sin ninguna inspiración de por medio escribiste:

' Queridos Papá y Mamá, -narraste con cierto todo de ironía: -me voy. No os molestéis en preparar el entierro. Hablad con la señorita Ángeles de la planta de psiquiatría del Hospital al que íbais a verme, ella os lo explicarà todo. Adiós.

Colocaste la nota encima del mueble recibidor, cojiste tu bolso y saliste, una última mirada para comprobar que todo esté en orden y cerraste la puerta con las pocas fuerzas que conservabas del último bocado que te llevaste a la boca; hacía ya semanas.

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