〔🐾〕THE PACK | ❝ King is crowned, it's do or die ❞
Beacon Hills ha dejado de ser un lugar seguro. La llegada de una letal Manada de Alfas y el descubrimiento de que Erica ha sido asesinada y Boyd secuestrado, ponen a Scott y sus amigos contra las cu...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
"Necesito tu ayuda. Creo que sé lo que soy. — Aspen"
El mensaje de Aspen llegó al celular de Maya en el preciso instante en que el Sheriff Stilinski abandonaba la casa, dejando tras de sí un rastro de tensión y frustración palpable. Era evidente que Aspen había pasado las últimas horas devorando cada libro con contenido sobrenatural que cayó en sus manos y, por lo visto, había dado con algo relevante. Maya le notificó a Stiles sobre el mensaje; aunque a Stiles no le entusiasmó la idea de que Aspen fuera el centro de atención, tras una sesión de besos y promesas, terminó aceptando que Maya fuera a su encuentro, mientras él se quedaba para intentar, una vez más, que su padre viera la verdad.
Al salir de la casa de los Stilinski, Maya encontró a Aspen recostado sobre una motocicleta. Sus ojos se abrieron con incredulidad; no podía creer que Aspen tuviera una. Además, conforme se acercaba, una punzada de reconocimiento recorrió su nuca.
— Dime que no es la motocicleta de Scott —murmuró ella al llegar a su lado, cerrando los ojos con fuerza, esperando el inevitable desastre.
— Sí, supuse que podía usarla —respondió Aspen con una naturalidad pasmosa.
Maya suspiró, sintiendo que Aspen era, en esencia, un caso perdido.
— ¿Y Scott sabe que la tienes?
— Em... —Aspen dudó, jugueteando con el manillar—. No.
Maya negó con la cabeza, resignada a su destino. Se subió detrás de él en el asiento, sujetándose de su cintura para no salir despedida.
— Yo no tuve nada que ver con esto, ¿de acuerdo? —Aspen soltó una sonrisa divertida y puso en marcha la motocicleta, cuya potencia rugió en la tranquilidad del vecindario—. Vamos con Deaton, él podrá descifrar esto de una vez por todas.
Aspen asintió y, en cuestión de minutos, se encontraban frente a la veterinaria de Deaton, quien los recibió con su habitual y serena amabilidad.