02 | Miradas extrañas|

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Nunca e sido una persona supersticiosa, pero en estos casos siento que la suerte no esta de mi lado.

El esta ahí frente a mi, mirándome como si fuera una bicho raro o un espécimen desconocido al cual quiere observar.

Siento como si el mundo o el tiempo se hubiese parado, y estoy a punto de comprobarlo haciendo alguna de mis ya conocidas tonterías.

O romper el silencio diciendo esa celebre frase de comercial "las saladitas son horneadas", cual no es necesario pues la pequeña Michelle corre hacia mi y abraza una de mis piernas.

Cuando volteo a verla me dedica la sonrisa mas sincera que e visto en mi vida y sus ojos me inspiran confianza.

-Hola, soy Michelle.- dice soltando mi pierna.

Le sonrío y por poco la ternura de la pequeña me hace olvidar que frente a mi esta mi amor platónico.

Hago como que no me importa que haya llegado y le presto mi total atención a Michelle.

-Hola soy Nora.- digo colocando me a su altura.

Ya estando cerca de ella me di cuenta que tenia un lunar que abarcaba casi la mitad de su ojo derecho, lo ignore completamente y le pellizque la nariz juguetona mente y ella sonrió.

-Bueno mamá tiene que ir se.- dijo la señora willson.

Michelle corrió a su encuentro y le dio un tiene pero corto abrazó.

La mamá de la pequeña me dedico una mirada de complicidad indicándome que la siguiera.

Ya en la puerta de la casa ella se dispuso a hablar.

-has pasado la prueba .- dijo sonriente.

Creo que me mi cara de condición fue obvio pues soltó una pequeña risita que me confundió mas.

-¿A que se refiere?.- digo para que se evidente mi desconcierto.

Su sonrisa se hace mas grande y me mira con ternura.

-Viste el lunar de Michelle y no dijiste nada, no la juzgaste y la viste con amor, sabes ella no es muy buena haciendo amigos, usualmente no tiene esa confianza con la gente, pero dios...- suspira - cuando te vio solo te sonrio y empezó a hablar contigo como si te conociera de siempre.

- La verdad es que, cuando entre aquí y mire a sus hijos me imagine que esto sería difícil, pero esa pequeña entró por la puerta y todas esas malas expectativas se desvanecieron, se ve que ella es una persona increíble.- dijo en un bajo tono de voz.

Ella me miró con comprensión y tomo su bolso y su abrigo de un perchero quien estaba al lado de la puerta.

-Bueno, me voy suerte.- dijo dándome un beso en la mejilla y despidiéndose con la mano.

Y salio por esa puerta dejando me sola.

Bueno no sola, pero eso era peor pues detrás de esa pared que separaba la sala de la entrada, esta mi crush.

Bien, repasemos, Aisha me consiguió un trabajo en la casa de mi crush.

La vida es un chiste de muy mal gusto.

¿Que voy a hacer?

Una cosa es seguirlo de lejos, sin contacto visual, ni físico y otra cosa muy diferente es tener que coincidir con el de una manera tan personal.

Decido salir de mi escondite y cuando lo hago ya no hay nadie esperándome mas que la nena.

- Hola Nora quieres jugar conmigo en mi habitación .- dijo con su voz y mirada tan tierna.

-Claro, pero antes ¿tienes tarea? .- dije mirándola divertida.

Ella hizo una mueca antes de responder.

- Si .- dijo cambiando su semblante a uno triste.

Le dedique una mirada de complicidad y la tome de la mano.

- Que tal si vamos a tu cuarto terminamos esa tarea y después jugamos y hacemos lo que tu quieras .- dije de la forma mas amigable que pude a la pequeña.

Ella lo medito por unos segundos para después asentir.

- Ok, muestra me el camino a tu habitación .- dije sonriendo.

Ella me guió hasta un pasillo un tanto estrecho donde habían dos puertas de un lado y una del otro.

De una de las puertas pude escuchar una armoniosas melodía de lo que parecía ser un violín.

La pequeña tiro de mi blusa para avisarme que tenia que entrar a su habitación.

Al entrar me encontré con el cuarto soñado de cualquier pequeña de cinco años.

Las paredes eran de un color rosa desmaciádo tenue, había una cama enorme con un juego de sábanas que combinaban colores grises, dorados y rosas, una enorme repisa  repleta de preciosas muñecas, una pequeña sala de estar en una de las esquinas y varios muñecos de felpa sobre los sillones de esta, un tocador color blando demaciádo elegante con detalles en dorado, había una ventana enorme que llegaba hasta el techo y la acompañaban  unas hermosas cortinas rosas que caían hasta el suelo.

Me e quedado sin aliento.

Todo era perfecto, todo combinaba, era
Increíblemente ordenado.

Michelle tiro de mi manga para llamar mi atención.

- No te acostumbres, no siempre se ve hací– dice avergonzada soltando una pequeña risita.

-¿Ah no?– pregunte dedicándole una mirada de comprensión.

Ella juega con sus dedos nerviosa mientras arruga su nariz haciendo que las pequeñas pecas que se encuentran en esta se muevan.

Y mi corazón se apachurra con tanta ternura.

-No, hay una señora que viene y usa sus poderes mágicos para limpiar el desastre que hago normalmente– dice haciendo movimientos raros con sus manos como si tuviera una varita mágica y después sonreírme mostrándome su dentadura a la cual le falta un diente.

Y es ahí cuando me doy cuenta que lleva un vestido de princesa, una linda y pequeña corona ya hace sobre su cabeza.

es demasiado linda.

Ahora que la miro a detalle me doy cuenta que sus ojos son de un color café demasiado hermoso con motas en color miel, su nariz pequeña y respingada esta cubierta de pecas, además de tener unos hermosos pómulos, unos pequeños hoyuelos que adornan sus mejillas y unos labios pequeños pero bien formados.

No creo que mida mas de un metro y su complexión es delgada.

De la abren la puerta de la habitación dejándonos a Michelle y a mi algo perplejas.

y ahí estaba el mayor de los hermanos Wilson mirándonos con cara divertida.

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hola espero que lo disfruten.

adiós ;)

Soy el amor.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora