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~Dolores de cabeza~

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Al momento Jhose se levanto, pero observe que Dylan lo intento pero que no podía.

—¡Gabi!—grite dirigiendo me a este, ya que estaba pasando por detrás de ellos y llamando su total atención—¿puedes llevar a Jhose a la enfermería?

—Claro peque—dijo cogiendo a Jhose y giñando me el ojo para después marcharse ambos.

—¿Por que me has evitado? —pregunte cogiéndolo y sorprendiéndolo por la pregunta.

—Yo no te e evitado—dijo sin mirar me ni siquiera, ya habíamos llegado a la enfermería ya que no estaba tan lejos de donde estábamos, le estaba limpiando uno de los cortes que tenia en el labio.

—¿Por que?—dije cogiendo le el mentón—¿por que me evitas? ¿eh hecho algo malo?

—No, no has hecho nada malo, pero yo si—dijo bajando la mirada.

—No has hecho nada malo, nada.

—Si te bese, y eso estuvo...—no pudo acabar por que le bese saboreando ese sabor a metal por la sangre que no pude acabar de limpiar pero me dio igual, su lengua pidió paso y se lo concedí gustosa, en pocos segundos nuestras lenguas hacían una perfecta danza, pero nos separamos por la falta del puto oxigeno.

—Pues supongo que ya estamos en paz—dije sonriendo le y el me respondió igual.

Le termine de limpiar la sangre y lo acompañe a mi casa cuando me dieron un permiso en el que me concedían tres días de ausencia para cuidar a Dylan.

—¿Estas segura de que tu hermano me va a dejar quedarme?—preguntó dejando su ropa en cima de la cama.

—Si, despues de todo el a sido quien te a dejado a si. —dije sentando me en la cama en forma de indio.

—Puedo hacer algo—pregunto rascando se la nuca.

—S...si supongo—dije no muy segura.

Y entonces fue cuando se subió a la cama, me miro a los ojos, me agarro el mentón y me beso nueva mente, pero esta vez con cuidado como si fuera de porcelana, me acariciaba los labios con los suyos y con mucha delicadeza pedía paso con su lengua y yo se lo permití, me tumbo en la cama con mucha sutileza y acariciaba mi espalda con cariño y necesidad, con amor y pasión con tantos antónimos como los que hay en amor, en el rencor y en los sentimientos, y en estos momentos son en los que me pregunto como los sentimientos pueden herir y ayudar, hacer te amar y odiar a la vez y hacer te recordar que no estas solo en el mundo pero a la vez si.

Es todo y nada a la vez, extraordinario y horrendo.

-Te quiero-susurro en medio del beso haciendo me bajar de la nube en la que me había subido, y cuando me di cuenta de lo que había dicho rompí el beso involuntaria mente.

-¿Enserio?-pregunte otra vez involuntaria mente, pero para mi sorpresa asintio, venga nos conoces de hace nada y ¡ ASINTIÓ!-Y...yo.

-¿De...de verdad?-preguntó perplejo.

-Ajam-dije asintiendo y besando lo otra  vez pero ahora salvaje y apasionado, se notaba que quería algo más, pero no podía, seguía virgen y no, no se no podía, no ahora, no eramos nada.

-No quiero seguir-dije separando me brusca mente.

-¿Eres virgen cierto?-dijo y asentí apenada-tranquila, no pasa nada.-se separo de mi y me guiño un ojo.

Como se había hecho un corte en el brazo le tuve que quitar la camiseta y curarle el corte dejando al descubierto esos trabajados músculos y en los que me quede embobada.

AMORES DEL PASADOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora