Capítulo 8: Ladrones, herejes y prostitutas (pág. 84)

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Al pan, pan y al

vino, vino. Pero a una prostituta llámala siempre señora. La vida

de las prostitutas es muy dura, y no cuesta nada ser respetuoso

con ellas.

El Nombre del Viento. CitasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora