Prólogo

101 15 0
                                        

—Creí haberte dicho que no saldrías —contestó sin quitar la mirada del libro

—Sería un delito, podría demandarte por privación de la libertad

Oí su suspiro —Tu ganas —dijo dejando el libro en una de las mesillas de la biblioteca —Vamos

—¿Qué? —pregunté desconcertada —¿"Vamos"?

—Vamos —repitió amenazante —¿Quieres salir? Bien, vamos.

Me dejó ahí parada y fue hacia su cuarto subiendo por aquellas escaleras

Ya no era como antes, se sentía ese poder que tenía sobre mi, literalmente puede hacer de mi lo que se le pegue en gana. No me gustaba esa manera tan posesiva conmigo.

—Vamonos —apareció de nuevo con el rostro serio y molesto

—¡No! —grité firme —¡Ya no más!

—¿Qué te crees que eres para gritarme? —me miró de nuevo posesivo —¡Tu aquí haces lo que yo diga!

—Pues no más, me largo —le di un pequeño empujón pero al instante me acorraló contra la pared

—¿Quieres dejarme? ¿Enserio? —dirigió su mirada a mis labios —¿Después de lo que pasó tantas veces en mi cama? —susurró en mi oído

—¡Si! —volví a empujarlo

—Nos iremos —solté para taparle de inmediato la boca

—¿Qué?

—Eh, ¡que me voy! —grité para intentar salir corriendo

—¡Hey! ¡Tu no te vas a ningún lado! ¿Por qué hablaste en plural? No me digas que...

—¿Estoy embarazada? —Alcé una ceja —Si, lo estoy —derramé una pequeña lágrima —¡Pero no pienso quedarme ni un sólo segundo más contigo!

—¡Kimberly!

Propiedad de Michael JacksonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora