Después de que te vi por
primera vez lo supe,
me había enamorado de tu sonrisa.
De tu mirada, de tus labios.
Supe que siempre seria tuya.
Después de ese día en que me besaste
no lo dude.
Después de ese día, después,
no hubo un después.
Porque a partir de ese día siempre
fue hoy.
