-N-no es por lo que eres Stefan. Lo juro. Pero no puedo seguir así. Sé que aún amas a Elena y si tienes que tener ojos para una,tenlos para ella. Por qué no quiero ser el segundo plato de nadie.- Dijiste con lágrimas cayendo por tu rostro.
-Yo no...- le interrumpiste.
-No lo niegues Stefan.- Te fuiste con el corazón en la mano; hecho trizas.
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