Parte 1: "Solo sexo ¿entendido?"

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-Mamá, no me puedo creer que no te fíes de mi para cuidar a Nico- me quejé- ¿En serio de vas a gastar dinero en un chaval que no conocemos para que venga a cuidarle pudiendo hacerlo yo?

-No es solo para que cuide de Nico, también es para que te vigile. La última vez que me fíe de ti me dejaste la casa hecha un asco con tu "reunión de amigos"- yo me reí y ella me fulminó con la mirada-. Además, no es un desconocido, es Jack, ¿te acuerdas de él? Y se va a quedar unos meses. Sus padres trabajan mucho y tienen que irse lejos para unas cosas de solucionar, me han dicho que solo van a ser unos meses y que por cuidaros a vosotros no le tenemos que pagar nada.

-¿Jack? ¿El paliducho ese?- suspiré molesta- Mamá, ¡parecía un gusiluz!- ella rió y me abrazó.

-Por mucho que te quejes va a venir, y por cierto, estará al caer. Voy a recoger mis cosas, ¡y trátale bien! Va a dormir en el cuarto de invitados- subió rápidamente las escaleras mientras me hablaba y yo le respondí con un "Ajá". De repente llamaron al timbre y yo, resignada, fui a abrir. Mis ojos se encontraron con un buenorro que solo existían en los libros románticos que a veces había leído.

Era un tío de unos 19 o 20 años, rubio pero como oscuro, ojos azules, y pálido, pero no mucho, tenía los brazos bien trabajados, pero sin exagerar. Estaba deseando verle sin camiseta. Le miré las manos y vi que llevaba unas maletas, y ahí flipé. ¡Era Jack! Dios mío, cuanto había cambiado. Antes era un delgaducho y pálido a más no poder. Su pelo era más bien tirando a rubio platino exagerado y tenía pinta de no haber practicado ningún deporte en su vida.

-Eh… hola- le saludé-. Pasa- él me sonrió (dios mío) y entró. Si este monumento se iba a quedar en mi casa unos meses, yo no iba a desaprovecharlos.

                                                                                 ***

Mi madre se había ido ya al trabajo y mi hermano estaba durmiendo. Jack estaba en la cocina. Esta es mi oportunidad. Me puse un bikini que dejaba mucho a la vista, por no decir todo. Teníamos una pequeña piscina en el patio, por lo que tenía excusa. Me dirigí a la cocina y le vi, estaba mirando su móvil. Entré e hice como si no llegara a coger un vaso de la estantería de arriba. Él, al verlo, se puso detrás mía, pegándose a mi. Aproveché el momento y moví el culo sobre sus partes. Noté como se ponía duro. Sonreí y me giré. Él me miró.

-______, ¿qué…?- se le fue la voz cuando puse mis manos en su paquete y lo empezaba a masajear. Se le escapó un gemido. Sonreí de nuevo, y me pegué a él, sintiendo en mis pechos sus músculos. Obviamente yo no era virgen, y supuse que él tampoco cuando, yo, me desabroché la parte de arriba del bikini, dejándome los pechos al aire y él me sentó en la mesa. Me empezó a besar con intensidad y a apretarme y pellizcarme los pechos, me los chupó y succionó los pezones. Yo no podía parar de gemir su nombre.

-Vas a gritar. Esto te pasa por calentarme- me dijo en el oído, para después, morderme el lóbulo. Sin duda, este no era el chico que conocí hace años.

Se quitó la camiseta y yo empecé a recorrerle su pecho con mis manos. Empezó a refregar su erección con mi clítoris, para después meterme un dedo. Me lo metía y sacaba despacio, pero yo le pedí más rápido, y me metió dos un poco más rápido.

-Joder… Más…- me metió todos los dedos que pudo y empezó a sacar y meter muy rápido. Yo solo gemía y sonreía. Llegó un momento en el que no pude más y me corrí en su mano. Él sonrió satisfecho. Me tumbó en la mesa y me abrió de piernas, escondió su cabeza entre ellas y noté como introducía su lengua. Rápido, lento, rápido, lento… Mierda, me iba a volver loca.

Yo lo único que hacia era agarrarle del pelo y gemir. Cuando paró yo estaba deseando más y más. Después de recuperar un poco de fuerzas, bajé de la mesa y bajé sus pantalones y boxers. Al ver su gran erección me excité y empecé a masturbarle. Él gemía y yo, cuando menos se lo esperaba, metí su pene en mi boca. Él se movía conmigo para que entrara más. Sus gemidos eran tan excitantes.

-Ya casi…- susurró cogiendo mis pelos entre sus manos. De repente se corrió en mi boca. Le miré.

-Venga, quiero ahora- le ordené. Él me puso sobre la mesa, se colocó entre mis piernas y empezó a penetrarme cada vez más rápido y fuerte. Ambos gemíamos y jadeábamos. Mientras él me penetraba yo le daba besos y le dejaba chupones en su cuello. El paró de penetrarme y yo le miré confundida. 

-Ponte a cuatro patas.

-No, primero termina aquí.

-Joder, ¿en serio me estás discutiendo ahora? ¿En este momento?

-S…sí- jadeé. Ya necesitaba volver a tenerle cerca. Él se acercó a mi y me susurró.

-¿Quieres más?- joder, ¿cómo tenía ese autocontrol?

-Mmmm… sí- le besé y nuestras lenguas se entrelazaban sin control.

-Pues date la vuelta- me susurró. Yo lo hice, no podía aguantar más. Cogió mis dos cachetes, me los separó y metió la lengua entre los labios. 

-¡Dios!- grité.

-Sshh… Vas a despertar al niño- dijo, para después volver a su tarea aún más fuerte y rápido. Será cabrón.

Cuando dejó de hacer lo que estaba haciendo le tumbé en la mesa como pude y me puse a horcadas sobre él. Empecé a penetrarme y daba saltitos. Él cogió mis dos pechos y empezó a apretarlos mientras gemía. Yo intentaba ir muy rápido y él, cuando menos me lo esperé, me empezó a dar embestidas, moviendo su cadera hacia arriba cuando yo iba hacia arriba. Estuvimos haciéndolo hasta que los dos llegamos al orgasmo. 

El mejor polvo de mi vida, obviamente no lo iba a decir en voz alta.

Se puso sus boxers y me dijo:

-Voy a ver como está el niño y que te quede claro que yo solo quiero sexo, nada de sentimientos ¿entendido?

-Lo mismo digo- zanjé.

Cogí mi bañador, me lo puse y fui a la piscina. La mejor tarde que había tenido. Espero que siempre sea así.

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⏰ Última actualización: Jul 12, 2014 ⏰

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El niñero de mi hermano... (HOT)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora