Una vez en los dormitorios de la universidad entré en calor. La calefacción estaba encendida como era de esperar, el ambiente era cálido pero algo frío al mismo tiempo, todo era demasiado cuadrado, parecía irreal, como si todo estuviese tan totalmente calculado que no hay lugar ni para un bostezo.
Bueno, es una universidad de prestigio después de todo, todo debe ser "perfecto"...
Me dirigí hacia mi cuarto a través de los largos pasillos "perfectos" de los dormitorios, estaban vacíos, eso se debía a la hora que era, pero para mí era perfecto, no quería responder preguntas ni ver a nadie; se podría decir que de todas formas tendría que ver a alguien, a mi compañero de cuarto, pero no era así, ya que no tengo compañero de cuarto, o al menos no está aquí aún. Cuando ocupé la habitación a comienzos de este año me dijeron: "Tu compañero de cuarto llegará en algún momento del año, no sabemos cuando pero ya ha hablado su familia con nosotros", no le di importancia, "Mejor para mí" pensé. Y en efecto, es mejor asi, no soy anti-social o algo por el estilo, tengo amigos, pero no los hago cada dos por tres como otros.
Para cuando entre en mi habitación me encontré con unas cajas, una maleta y un bolso grande.
"Oh mierda..." pensé, de inmediato comencé a añorar mi libertad y tranquilidad. Amplié la vista en busca de alguien la habitación, pero no había nadie, con algo de suerte había mandado sus cosas primero y él llegaría en unos días. O al menos eso espero, me sentiría totalmente invadido en mi espacio de otra forma... Lo pensé unos segundos pero casi de inmediato desistí, me sentía agotado, no lo había notado al estar en el puente bajo la nieve pero ahora mis párpados se cerraban por voluntad propia, me costaba concentrarme y me sentía débil. Necesitaba dormir, y daba la casualidad de que justo frente a mí se hallaba mi acogedora y cálida cama...
Una vez estuve ya en mi cama arropado hasta las orejas con las sábanas de seda, comencé a preguntarme qué clase de persona sería mi compañero de cuarto...
-Espero llevarme bien con él... de otra forma sería una molestia...-dije antes de caer rendido ante el cansacio en las abrigadoras sábanas de seda.
A lo lejos podía escuchar un "pi-pi-pi" "pi-pi-pi", era la alarma de mi reloj, debía abrir los ojos, despertar, pero mi cuerpo se sentía pesado, como si pesara cientos de kilos, me sentía como un ser pequeño dentro de un envoltorio gigante y pesado..
-Oi, despierta, esa cosa me tiene enfermo.-No pero es que si te lo dicen así claro que despiertas, en especial si cuando te dormiste no había nadie en la habitación además de ti. Un mini-paro cardíaco se apoderó de mí y abrí los ojos de par en par sentándome a la vez en la cama, parecía que los ojos se me iban a salir, y por otra parte parecía que mi corazón no volvería a latir.
-Esa cosa lleva media hora tocando, ¿no es hora de que la apagues ya?- okey, ese tipo hablaba como si fuera de lo más normal irrumpir en la habitación del otro mientras duerme. Comencé a pensar, a preguntarme a mí mismo cuales podían ser las aparentes razones de que alguien estuviese allí, obligándome a pensar con más calma. Luego de meditarlo unos segundos, perdí la calma, no, no era nada fuera de lo normal viniendo de mí...
-¿Quién carajos eres tú?- le espeté.
-¿No lo sabes? Debería ser obvio, tu compañero de cuarto- esas palabras iluminaron mi cerebro impaciente... y dentro de mi cabeza resonaban las primeras palabras que dirigí a mi compañero de cuarto: "¿Quién carajos eres tú?"... hermoso...deseaba morir.
-A-Ah... si, perdón, no lo pensé...- dije intentando quitarle el peso a las palbras anteriores.
-¿Eres idiota? Deberías pensar antes de decir algo-¿Qué le pasa? definitivamente no tiene cara de que quiere ser mi amigo...
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