#2 - Why?

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Narra Kenzie.

Luego de terminar nuestro almuerzo, nos fuimos a la siguiente clase que teníamos, Física y Química. Mi clase favorita.

Agradezco tanto tener a alguien con quien sentarme en la hora del almuerzo, o cuando estamos en clases.
Antes de que los Orlando llegaran a esta escuela yo no tenía ningún amigo, y si los tenía...solo eran interesados que querían que les pase las tareas debido a mis altas calificaciones.
Lauren se convirtió en mi salvadora al ahuyentar a todas esa personas, y Johnny... Bueno, el me ayudó a que un grupo de chicos que siempre, SIEMPRE, me esperaban en la entrada de la escuela para golpearme, me dejara en paz. Siempre voy a estar agradecida por eso pero, a cambio de protegerme de eso chicos, el es el que me molesta a diario ahora. Pero supongo que uno es mejor que seis...

Carson, quien se sentaba detrás de nosotras en el salón, me despertó de mis pensamientos al hablar.

— Tierra llamado a Mackenzie, ¿Está todo bien? — Preguntó riéndo y yo asentí divertida.

— Lo siento, ¿Qué fue lo que me preguntaste?

— Que si... Te gustaría ir al cine conmigo el Viernes, saliendo de la escuela. — Sus mejillas se tornaron de un color rosado muy tenue.

— Claro, me encantaría. — Le regalé una sonrisa amigable sin separar mis labios y el hizo lo mismo, pero con un poco más de entusiasmo.

Entró el profesor y todos saludamos al unísono, este sonrió y empezó a acomodar su escritorio como siempre hacía.

Siento como el dedo de mi mejor amiga choca contra mi mejilla repetidas veces.

— Le gustas, le gustas, le gustas... — Canturreaba Lauren en una voz baja para que nadie escuche.

— Callate idiota, no le gusto, es mi mejor amigo.

— Si, okey, como digas... — Su silencio solo duró cinco segundos. — ¿Y a ti te gusta? — Preguntó con entusiasmo.

— No, y ahora presta atención a la clase. — Bufó y volteó su mirada el profesor.

Lau es de esas típicas chicas que siempre están alegres por todo, esas que a todo el mundo le caen bien y siempre saben que decir en el momento exacto. Amo tanto a esta chica.

La clase transcurrió como siempre, normal. Como todos los días, yo era la única que alzaba la mano para responder las preguntas del profesor y ganarme miradas de desprecio por parte de mis compañeros.

Mientras guardaba mis cosas el profesor me pidió que me quedara un momento con el antes de salir al receso. Por supuesto que no pude negarme, es decir, es el profesor.

— Me alegra mucho todo el esfuerzo que le está poniendo a mi clase, señorita Ziegler. — Se apoyó levemente en su escritorio frente a mi.

A todo esto, yo estaba sentada en el banco del centro de la primera fila delante del profesor.

— Bueno, es que siempre me han interesado las ciencias exactas señor William.

— Eso es grandioso, por favor, parece un segundo. — Acaté su orden y me paré en frente de él. — Usted es muy bonita, ¿Lo sabía?

Un escalofrío recorrió mi espalda helando hasta el último hueso de mi cuerpo. La forma en que me miraba me hizo entrar en pánico, no sabía que hacer.

— Oh, em... G-gracias, supongo. — Agaché la cabeza avergonzada.

El señor William, al ver mi respuesta ante su comentario, apoyó su mano en mi barbilla y empezó a levantarla lentamente.

— ¿Qué pasa Mackenzie? No tienes porque asustarte. — Comenzó a acercarse y yo a retroceder.

Al ver mi intento de alejarme, este me tomó por la cintura con una mano y me pegó a su cuerpo, y con la otra mano está sosteniendo mi muñeca derecha.

— Oh, Mackenzie, ¿Te querías alejar de mi?

Soltó mi mano y tomó mi cara, yo solo intentaba safarme empujandolo con mis manos, pero obviamente, fue en vano. El tenía muchísima más fuerza que yo.
De la forma más brusca posible volteó mi cara hacia él y me obligó a besarlo. Yo me negaba con todas mi fuerzas e intentaba gritar pero él me callaba besandome nuevamente.

Lentamente bajó su mano desde mi cintura hasta mi trasero. Jamás me había sentido tan sucia en toda mi vida.

Por favor, Dios, que aparezca alguien. Por favor...
Las lágrimas brotaban por mis ojos.
¿Por qué?¿Por qué a mí?¿Qué hice mal?

En el momento en el que el profesor estaba desabrochando mi pantalón y yo luchando con todas mi fuerzas y pegando gritos ahogados, que apenas eran audibles para el oído humano, entró alguien en el salón y el señor William me empujó lejos de él.

— ¿Qué mierda le estaba haciendo? — Se escuchó un golpe fuerte en la puerta.

— Usted no tiene nada que hacer aquí, los alumnos no pueden estar en el salón durante receso.

— ¿Ah, no? ¿Y entonces que hace ella aquí? — Esa voz...

Sentí una mano tomando la mía nuevamente, y entré en pánico, pero en cuanto levanté la vista para ver de quien se trataba, me sentí muchísimo mejor.

— Señor Orlando, le pido por favor que se retire y me deje hablar con la señorita Ziegler.

— ¿Usted cree que soy imbécil? — Un tono irónico salió de la boca de Johnny. — Ella y yo nos vamos.

Tomé mi mochila y salí del salón agarrada de la mano con Johnny.
Mi cabello estaba alborotado, mi pantalón desabrochado y mis labios estaban hinchados.

Luego de unos minutos, reaccioné, paré en seco a Johnny y las lágrimas salieron solas.  Lloraba sin parar.
Caí de rodillas al suelo y al poco tiempo siento a alguien abrazarme.

— No te preocupes, ya nadie te hará nada. — Me separe de él y lo miré a los ojos. Él hizo lo mismo.

— ¿Cómo se que es verdad?

— Solo confía en mis palabras. — Rompió con el poco espacio que había entre nosotros y me besó.

Sus labios... No eran tan bruscos como los de ese hombre. Es más, estos me hacían sentir bien.

Trust My Words © |Jenzie| CanceladaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora