08. Necesito tu ayuda

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[Narrado]

Me recosté en mi cama. No había nadie en casa más que yo. Mis padres habían decidido irse a pasar unos cuantos días en casa de mi abuela. Yo decidí quedarme en casa, quería descansar. Quería tiempo para mí. La ventaja de ser hijo único era pasar tiempo en paz.

Decidí salir de la cama e irme a duchar. Entré en la ducha y comencé a bañarme con agua tibia para relajarme. En días de estrés un baño me venía de maravilla.

Salí de la ducha y sequé mi cuerpo, después de ello sequé mi cabello. Al terminar dichas acciones coloqué la toalla alrededor de mi cintura. Caminé por el pasillo que conectaba del baño a mi habitación y justo cuando estaba por entrar a mi habitación escuché la puerta de la entrada principal ser golpeada. ¿Quién podría ser? No esperaba a nadie. Tal vez era una emergencia así que decidí bajar e ir a abrir.

Tomé la puerta y abrí. Ahí estaba ella. Parada frente a mí.

—Necesito tu ayuda—Habló al verme.

No supe que hacer. Me olvide de todo. Seguía sin creer que estaba frente a mí, que había venido a buscarme a mí.

—¿Puedes o no?—Preguntó en cuanto notó que me había quedado en silencio.

—C..claro que puedo—Balbucee—¿En que puedo ayudarte?—Hablé.

—He perdido a Benito, no tengo idea de donde puede estar y no hay nadie en casa que pueda ayudarme a buscarlo—Habló—Obvio que si no puedes yo entiendo y seguiré buscándolo sola.

—¿Benito?—Pregunté confundido, no sabía de quien hablaba.

—Si, Benito, el cachorro... que me regalaste.

—¿Lo perdiste?—Abrí los ojos como platos.

—Si, dejé la puerta abierta... bueno, Simón dejó la puerta abierta y escapó.

—No te lo puedo creer—Dije llevando mis manos a mi frente.

Seguro lo hizo con la intención de que se perdiera. Lo dejó escapar para que Luna no tuviera nada mío. Amigo, te salió mal la jugada porque tu novia ha venido a buscarme para pedirme ayuda.

—¿De verdad quieres que lo busquemos juntos?—Pregunté.

—Si, lo antes posible—Respondió.

Y entonces tomé las llaves de mi auto.

—¿No piensas vestirte antes de salir?—Preguntó Luna, confusa.

Lo olvide. Estúpido.

—Por un poco y salgo semidesnudo de acá—Reí.

No le causo gracia, supongo que estaba nerviosa por verme de aquella manera. Creo que había sido una buena arma.

Subí rápidamente a mi habitación para vestirme y con la misma rapidez bajé para ir a buscar aquel cachorro.

Subimos al auto y casi no hablamos. Tan solo nos enfocábamos en el camino, recorrimos algunos vecindarios.

Bajamos en el parque y comenzamos a pegar carteles con la foto del cachorro y el contacto por si alguien lo encontraba.

—Estoy agotada—Dijo Luna, sentándose en uno de los bancos del parque—No puedo más.

Me senté junto a ella. Necesitábamos descansar.

Y entonces la miré, y ella me miró. Y juro que si pudiera leer mis ojos entendería lo mucho que me muero por besarla. Apartó la vista. Mirando hacia el horizonte evitando el contacto visual. Era ahora o nunca.

Tomé su mentón con mis manos. Giré su rostro hacia mí y antes de que pudiera moverse me acerqué y no pude resistir más, si lo hacía juro que moriría, y la besé, y me besó.

Sentí una corriente por todo el cuerpo. Era mágico. Solo así podía describirlo en pocas palabras. No tenía idea de lo mucho que necesitaba aquel beso, sus besos.

Intentó apartarse, pero no se lo permití, sabía que no quería alejarse.

Tiré de su labio. Abrimos los ojos y ambos teníamos la respiración agitada.

—¿Por qué?—Dijo con la frente junto a la mía—¿Por qué ahora?—Comenzó a llorar—¿Por qué volviste?

Y entonces entendí. Estaba intentando olvidarme.

Salió corriendo después de aquello, intenté alcanzarla, incluso en el auto, pero estoy seguro que se ocultó entre las calles.

Busqué, busqué y busqué hasta que la encontré. Abrazada de Simón y con el pequeño cachorro en sus brazos.

"Querida Luna" [Querido Crush #2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora