Capitulo 7.

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Harry

Suspire pesadamente y corrí mi cabeza hacia adelante golpeándola varias veces contra la pared.

-Dale una lección.-sonrei de lado sosteniendo el teléfono publico.

-Pero Daniel trabaja para ti.-hablo Ryan al otro lado, sonreí con malicia y aparte el teléfono para pasar mis dedos por mis rizos.

-Mira.-espete colocando el teléfono cerca de mi oído.-Eso le enseñara a no meterse en lo mio. No lo quiero ver por mi barrio jamás, ¿entiendes?.-dije alzando la voz.

-¿Porque no lo haces tu mismo?

-Ahora no puedo, mi padre me espera.

-Reunión del coño, no?. -chasqueo la lengua y se limito a reí, suspire divertido.

-Del coño.-repetí y acto seguido lleve el teléfono a su lugar con pesadez, la vista se me nublo de pronto y apreté los ojos al mismo tiempo que mis puños. Maldito el sueño que se apoderaba de mi. Subí la cremallera de la chaqueta y temble cuando una oleada de aire frío paso por mi lado, metí las manos a los bolsillos de esta y camine cabizbajo hasta el departamento de mi padre. Mientras caminaba a paso lento me fue inevitable pensar en Louis, hace unos pocos minutos le grite que era un error de echo considere que fui un poco cruel con el. La calle estaba casi nublada, y Sonreí con ironía al ver a una mujer que aparentaba no más de treinta años con nada mas que una corta minifalda, medias veladas, tacones, y una cara pintada de payaso, literalmente, alzé levemente las cejas y sonreí de nuevo al pensar que ellas hacen todo por el dinero. Doble la esquina y una oleada de frío me hizo suspirar lentamente y soplar, divise el gran edificio donde en uno de esos grandes y lujosos departamentos vivía mi asqueroso padre, tuvo el descaro de dejarme en la mugre de barrio con toda esa mierda a cargo mio mientras el vive bueno. Camine hasta la entrada y saque una de mis manos que se congeló cuando toco el picaporte para empujarlo hacia dentro, entre tranquilamente y todo parecía mas cálido en aquel lugar, subí las escaleras hasta el departamento 14, respire con dificultad al llegar a la puerta, ¿Que no hay un maldito elevador? antes de llamar a la puerta pase mi mano por mi frente quitando el resto de sudor que había en ella y baje la cremallera al máximo. Toque la puerta, y al cuarto llamado esta se abrió y un viejo de 42 años sonrió al verme, no a cambiado nada, tan bajito como siempre.

-Hola Harold.-abrió paso para que yo pudiese pasar, Sonreí hipócrita y entre a la sala. Como lo supuse allí estaba una de sus tantas amantes, debe de tener mi edad le sonreí falsamente. John paso por mi lado y hizo una seña indicando que lo siguiera al despacho.                     

-Supe que sacaste del negocio a Daniel.-dijo con una sonrisa socarrona sentándose y recargando todo su espalda atrás de la silla.

-¿Debería estar sorprendido?.-espete y camine hacia el.

-Lo venia venir, se que desde el principio. ¿Tuvieron problemas?

-Eso no te importa.-gruñi- Ve al punto.

-Hijo...-hice una mueca de asco ante el llamado, me estaba provocando.-Veras, es por Daniel por el cual te necesito. -frunci el ceño y bufé ¿Que tenia que ver él en esto?.-Te recuerdo que Daniel -John continuó- Es el que lleva la mercancía a Lima. -suspire mi padre era narcotraficante, ¿Puede hacer eso, pero nunca pudo cuidar a su hijo? negué con la cabeza. Su opinión era lo que menos me interesaba. Lima es el líder de el narcotráfico, la corrupción, la pobreza, la inestabilidad política y las guerras de pandillas. Lima es la región más homicida del mundo en América Latina, y allí es donde mi padre enviaba la mercancía, Daniel llevaba esas drogas a unas personas que él mismo tendría que contratar, para que ellos lo llevaran a su destino. Supe en ese momento que fue una mala idea sacarlo, no tenia mas hombres que remplazar  en su lugar. Pase mi mano por el pelo estresado y mi padre seguía obserbandome.

Stranger |Larry Stylinson|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora