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Cuando terminamos el desayuno sentí un gran alivio salir de mi cuerpo, aunque la mama de Sam había sido extremadamente amable conmigo durante todo el desayuno preguntándome si estaba rica la comida y si quería algo más, la sensación indescriptiblemente incomoda de estar debajo de ellas, mientras cucharadas enormes de comida eran engullidas en sus bocas, inconscientes del pánico que me generaba estar tan cerca de ellas mientras masticaban.

Pensar en mi ahora compañera no me traía ningún miedo, solo una sensación de paz ahora sabiendo que ella vería por mí en las buenas y en las malas, y yo haría lo mismo por ella dentro de mis posibilidades. Pero ser consiente que soy del tamaño perfecto para acabar atrapado en su boca me enloquecía.

Renegué con la cabeza tratando de sacar esas ideas bizarras, "¿En que situación Sam tendría que meterme en su boca?", me cuestione, y luego lo pensé con calma llegando a una conclusión más realista de que en dado caso ella estaría más aterrada que yo, y con eso logre vencer la idea de mi cabeza.

Sam se levantó de la mesa y llevo los platos al fregadero, seguí su camino hacia la cocina distraído.

-Angel, ¿estas satisfecho?, ¿no quieres algo más?-

Dijo la mamá de Sam desde el otro lado de la mesa con una sonrisa en los labios, me dio algo de pena así que desvié la mirada, no estaba acostumbrado a que cualquier gigante me observara y apenas había logrado acostumbrarme a Sam.

-no, muchas gracias por el desayuno, estaba rico-

-no es nada hijo, me alegra te gustara, y me alegra ver que ya pareces una persona después del baño, ¿Cómo va tu tobillo?-

Me sorprendió un poco que ella estuviera preocupada por eso, y sobre todo que me dijera "hijo" pero fue reconfortante y me hizo sentir halagado, no debía extrañarme, vendas y medicinas no salían de los ahorros de ella o por arte de magia, ella me cuidara por ser la "responsable" de mi persona, por ser su regalo de cumpleaños pero su mama era el adulto que estaba detrás de todos los medios. Y ella también quería que fuera con ellos a comprar cosas para mí. Yo importaba.

-si esta mejor, gracias!, creo que sanara pronto- no pude evitar un tono incómodo y que el nerviosismo se filtrara por mis poros, no me sentía tan confiado de hablar con la adulta más grande sin embargo, di mi mejor esfuerzo por ser amable y mostrar agradecimiento.

Su mama de Sam entonces me pidió amablemente que enlistara las cosas que necesitaba con más urgencia para irlas a comprar más tarde, junto con la despensa, aunque con un nudo en la garganta cuando me acerque a la madre de Sam mientas ella garabateaba lo básico indispensable.

-de acuerdo entonces... ¿seguro que solo, ropa, shampoo, una toalla, un par de zapatos, y un cepillo?- murmuro la adulta mientras veía la lista dudosa sabiendo que eran muy pocas cosas.

La mire inquieto por un par de segundos, sabiendo lo mismo que ella sospechaba, eran pocas cosas, hacían falta un montón de utensilios y otras cositas que le encantarían tener pero eran innecesarias, por ahora y sin duda una mayor inversión, como un escritorio o sofá de su tamaño, o platos y cubiertos que pidiera usar, no quería que la persona que se había estado encargando de mis gastos, gastara tanto dinero en mi nuevamente.

-si..si es todo-

-ni tu te crees esa mentira chocochip, o si?-

Sam me tomo por sorpresa cuando de manera relajada se apoyó a un lado de nosotros poniendo sus manos sobre la mesa, no pude evitar mirar sus grandes manos que abarcaron una buena cantidad de espacio no tan lejos de donde me encontraba. Pero luego me avergoncé con timidez sabiendo que tenía razón y en si me estaba exhibiendo con su madre. Ellas intercambiaron miradas por un segundo.

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