Antes de inciar me gustaría hacer algunas aclaraciones generales; ni siquiera somos del mismo mundo, no planeta, mundo. Si nos ponemos muy técnicos podríamos decir que nuestros cuerpos nacieron en diferentes planos existenciales, dimensiones, y universos paralelos. De forma más desarrollada; mismo espacio, mismo nivel, mismos nudos en las super cuerdas, diferente vibración, diferente línea temporal, manifestaciones de vida diferentes por condiciones diferentes para desarrollarlas.
¿Me estoy dando a entender o volví a complicar una simple explicación?
Ya que, olvida todo lo de arriba e imagina que nuestros mundos son hermanos; tu mundo es el hermano mayor con estrictas reglas lineales que se siguen al pie de la letra y avanza como reloj. Y mi mundo es el hermano menor que le gusta llevarle la contraria al otro y al mismo tiempo le imita. Mientras que al tuyo le gusta la rectitud y la lógica, al mío le encantan las imposibilidades, funciona como un espejo de feria pero peor.
Estamos en la mismo espacio coexistiendo de manera caótica, de mi plano tú puedes percibir cosas, como el humor de una habitación, el ambiente tenebroso en un espacio, seguridad con ciertos objetos, escalofríos repentinos, voces llamando tu nombre de la nada, sombras moviéndose por el rabillo del ojo, las cosas que pierdes y nunca vuelves a encontrar. Claro que el mio hace algo que va más allá de percibir. Cuando en tu mundo comenzaron los rumores sobre los vampiros (sólo por dar un ejemplo) en el mío aparecieron como plaga destrozando todo a su paso, y mataron a una gran parte del planeta antes de que pudiéramos ponerles un alto por no estar preparados. Lo mismo con los zombies, las brujas, los dragones, los wendigos... Nuestra historia claramente tuvo otra clase de conflictos y nuestras leyes de población nos obliga a tener más cinco hijos por familia. Nosotros somos la desagradable teoría del caos en acción y por eso tuvimos que aprender a entrar más en contacto con tu mundo para poder cuidarnos de las amenazas aunque eso fue después de un largo tiempo.
Bueno aquí vamos, comencemos con mamá y papá.
El problema con los wendigos creció tanto durante nuestra infancia que nuestra familia como tantas otras se vio obligada a abandonar nuestro pueblo por el número de infectados y el número de muertos que iba en aumento, a nosotros nos tocó ser atacados por esos esas cosas, eran de las placas más devastadoras porque como las brujas o los vampiros son inteligentes y con instintos sumamente desarrollados, pero con la terrible diferencia de que no se podía negociar con ellos, a los wendigos solo les interesa comer. Cuidar de los humanos que quedámos de la villa aunque no éramos más que un puñado se volvió casi imposible, teníamos seis años y recuerdo bien a nuestros padres tomando nuestras dos manos con fuerza mientras avanzábamos por senderos en el bosque poco seguros como única alternativa. También recuerdo el frío que calaba hasta los huesos, tener tanta hambre que dolía y estar tan cansado de caminar como para casi caer cada dos pasos. Espero desde el fondo de lo que sea que aún me sostenga con vida que tú jamás pases por algo igual.
—Descuida, pronto encontraremos algo que comer, duende —decía papá cada vez nos poníamos a lloriquear por el hambre, el tono de su voz era tan dulzón, agradable y con una sonrisa tan brillante que le creíamos aunque fuera una mentira casi diaria, papá era un hombre extraordinario—.
—Sigue caminando —respondía mamá cada vez que le pedíamos descansar, ella simplemente vivía aterrada y en estado de alerta, muy seria y sensata como para parar solo por mi—, todavía nos falta mucho.
Eran muy jóvenes, tanto que en tu mundo sería escandaloso. Mamá se parecía a mi, tenía el cabello rubio oscuro, pero con los ojos verdes, era tan atractiva que la enorme quemadura que tenía desde la punta de la nariz hasta la garganta no le quitaba nada. Papá por otro lado tenía un sinnúmero de tics nerviosos; desde mover el párpado inferior a ambos lados hasta que se le torciera la boca tanto que la quijada se le podía quedar atorada. Todo en el era moreno, excepto por sus relucientes dientes blancos aunque sólo fueran seis.
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MAGON PIZREY
Teen FictionHola extraño conocido Lamentó que ésto sea tan largo pero no había otra manera. ¿A quién intento engañar? Pude contar la historia completa en tres párrafos, pero decidí tomar la ruta larga para que nos conozcamos bien. Aún quiero que antes que cualq...
