Amor eterno

140 3 0
                                    

Se ha escuchado un gemido en el monte,  el  dolor que llega a los confines de la tierra.
       En tinieblas tornaron mi templo, encima de mi echaron túnica carmesí.
       Las piedras lloraban al ser el calabozo de mi presencia, mas se regocijaron al manifestarse la piedra del ángulo.
       Extendí mis brazos para recoger mis joyas, y en una brillante claridad se transforman mis heridas.
       Los que me miraron me tuvieron por menoscabado, pero mi confianza vino sobre aquellos que andan como yo.
       Camine entre los malvados y conocí la tristeza de ellos, y les obsequié felicidad en mi confianza.
       A la ofensa le di las mejillas, mi túnica y  un cálido júbilo.
       Mi amistad fue desechada, aun con todo esto no se me ha olvidado para contigo.
       ¡Oh, Cuantas monedas dieron por mi!  mas yo doy por  ti  mi  vida.
        Pruebas tengo en las palmas de mis manos para que confirmes como abrí el velo que he roto.
       ¡Sí, ven! anda en mis caminos y halla descanso.
       Los que me conocen no me conocen, solo miran mis palmas y pies para maldad.
       Y los que se aman unos a otros al amarse me conocen.
       ¡Cuán magníficas son mis obras! pero ¡cuán excepcional han de ser los hijos del Admirable Dios!
       En las alturas de los cielos esperan tus recompensas, y anhelo la llegada hermosa e intachable.
       Y un eterno amor caerá  en el corazón tuyo para siempre.

Por: Azarias

Un poema para Dios.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora