Min- Minnie vamos a jugar, por favor-dijo con una hermosa sonrisa en sus labios.
Yoongi- Vamos a jugar Jimin-dijo con lasivia.
Jimin-No quiero jugar con ninguno.-dijo viendo a aquel chico que lo traía loco- solo quiero descansar de los dos, de ti Yo...
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Me remuevo en mi cama al escuchar la alarma y solo me quede en la misma posición escuchando la hermosa tonada que puse.
Suspiró y me estiró para comenzar este largo día de cuidar a los dos gemelos.
Aunque es fácil por que nada más les tendré que hacer de comer y cuidar que no lleguen tan tarde, además de que me pagará muy bien la señora Min.
Aunque ellos dos me dan una mala espina, uno de ellos creo que Yoongi se ve muy raro y el otro que creo que es Min no me gusta como sonríe, no lo sé no son de mi confiar.
Me levanto y ahora si me meto a la ducha y comienzo a bañarme, cuando terminó salgo sin nada y comienzo a vestirme importando me nada si la ropa de mojaba o no.
Termino y veo la hora, 7:25.
- Mierda voy tarde.
Termino de guardar las cosas en mis tres maletas pequeñas y llamo un taxi para que venga por mi.
Salgo de mi departamento a toda prisa y solo dejo que el chófer me ayude con las maletas, le doy la dirección de la casa y espero a que me lleve.
Llego a las 7:50 y me apresuro a bajar las maletas, le pago al taxi y toco el timbre de aquella gran casa, escucho unos pasos apresurados y espero a que me abran, me abre la señora Min colocándose sus aretes y me deja pasar.
- Bien, has llegado, te he dejado las cosas ahí en la mesa-dice y comienza a revisar su bolsa-los chicos aún siguen dormidos ellos te dirán que es lo que les prepares para el día de hoy, ya después se irán a la escuela, por el momento voy apresurada así que más tarde te marcaré ¿De acuerdos?
- Está bien señora Min.
Me hago a un lado para que la señora Min salga y le ayudo con sus maletas, un automóvil negro la estaba esperando y le entrego las maletas al señor que comenzó a subirlas al auto.
Veo que se aleja y desaparece de mi vista, siento un escalofrío recorrer mi nuca y decido meterme a la casa para acomodar las cosas en mi habitación, pero después de dar la vuelta suelto un chillido por el susto que me dio.
- Mierda-digo en voz baja y veo al peliplateado en frente de mi.
- ¿Te he espantado?-dice con voz de niño y yo solo muerdo mi labio-lo que quería.
- Escucho aquello y solo gruño-no vuelvas ha hacer eso-dije algo molesto y lo rodee sintiendo su vista sobre mí pero solo me metí a la casa y metí mis maletas.