^ CAPITULO 1 ^

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Era un día nublado, de esos días que ni ganas de ir a la escuela te dan, pero aquí estoy sentado en el ultimo asiento de la primera fila, apenas va comenzando el horario y ya me quiero ir, y quien no, si nos toca clases con el maestro mas anciano que puede ver, que se la pasa leyendo toda la clase, la mayoría se queda dormido en su clase, hasta yo me he quedado dormido, y el nunca se da cuenta.

Me despierta el sonido de un golpe en el escritorio del profesor, al parecer todos ya estaban despiertos y yo era el único dormido en clase, y lo noto por que todos se me quedan viendo fijamente, y lo que mas me preocupa es que el prefecto Luis me esta viendo seriamente, pero me llama mas la atención el joven que esta a lado de el, y es como si me leyera la mente y comienza a decir:

-Buenos días jóvenes, el día de hoy tenemos a un alumno nuevo, su nombre es Noviembre Dareo, viene de Estados Unidos, y desde ahora sera su nuevo compañero, espero lo traten bien, - voltea a verlo y dice. - puedes sentarte -recorre el salón con la vista- enfrente de Pablo.

El prefecto se retira del salón y Noviembre se sienta frente a mi, en el momento que pienso saludarlo, el maestro me dice: "Pablo, espero no se vuelva a dormir en clase", y después de eso, comienza a leer nuevamente, ¿que acaso no entiende que nadie quiere escuchar lo que dice?

-Hola, soy Pablo, -rió- supongo que ya lo sabes.

-Hola Pablo, como ya me presento el prefecto, soy Noviembre, pero puedes decirme simplemente Nove.-Me extiende su mano.

-Tomo su mano y le respondo- Tu a mi puedes decirme París, me gusta mas que mi nombre; ¿Y de que parte de Estados Unidos vienes?

-Soy de Nueva York, pero mi padre tuvo cambio a México, - ríe con un poco de tristeza. -tengo que admitir que extrañare mi ciudad, mis amigos y mi novio, -esto ultimo lo comenta con un hilo de tristeza, mientra comenzaba a salir una pequeña lagrima de su ojo derecho, pero al darse cuanta que no estaba solo, se seca la lagrima y dice.- pero bueno, este sera un nuevo comienzo.

No puedo evitar sentirme mal por el, puesto que yo mismo he experimentado lo que es comenzar otra vez en un lugar diferente, y mas de una vez.

-No te preocupes, se lo que se siente comenzar de cero, pero ya veras que te va a agradar esta cuidad, y da por hecho que tiene un nuevo amigo- le sonrió alegremente con la intención de que no este triste su primer día de clases- y cuando salgamos a receso, te ensenare la escuela y te presentare a algunos amigos, bueno, si tu quieres.

-Seria grandioso Pablo, -me da una sonrisa, lo cual me alegra.- perdón, digo, eso seria grandioso París, -me mira con pena.

-No te preocupes Nove, apenas me conoces, no tienes por que acostumbrarte tan rápidamente.

-¿De que hablan allá atrás? a todos acá nos interesa saber, -comenta el maestro con un poco de enojo- joven Noviembre, le voy a pedir que en la próxima clase, no se siente con Pablo, ese chico es muy mala influencia.-Me mira fijamente y roda los ojos.

-¿Y usted quien se a creído para llamarme mala influencia?-me levanto de mi pupitre y le miro desafiante- ¿o quien se lo pregunto?- tomo mi mochila y antes de salir del aula, le dijo- Por algo lo dejo su esposa, viejo estúpido.

Comienzo a caminar por la escuela, no tengo nada que hacer, pero tampoco falta mucho para que acabara la clase y comience la otra, por lo menos el maestro de Literatura no era tan aburrido.

Y no se como llegue a direccion sentado en medio de mis padres, el director enfrente de nosotros y aun lado de el, Marco, el maestro anciano diciendo bobada y media de que soy un chico mal portado, de esos que nunca hacen nada en clase y se la pasan flojeando en la escuela, que soy mala influencia y no puedo creer lo ultimo que digo, JA, que consumo drogas según el viejo ese.

-Es interesante director,- me siento derecho y lo miro sin temor o nervios- que sea todo lo que acaba de decir el maestro, sabiendo que llevo el primer lugar en aprovechamiento de la escuela, que todos los maestros me adoran, o bueno, casi todos, y que soy el alumno ejemplar, usted mismo me lo digo, pero bueno, ya dirá usted,-volteo a mi madre y luego a mi padre- y de que utilizo drogas, ¿no me hubieran descalificado ya en las competencias deportivas?- mira al maestro con cara de burla.

-Así es joven, creo que el maestro Marco ha exagerado un poco con sus acusaciones,-lo mira- le pediré que a la otra que quiera acusar a un alumno, se verifique que sea cierto,-luego mira a mis padres-disculpen el hacerlos venir por algo insignificante, y tu Pablo, puedes retirarte a clases.

Nove & París (LGBT+)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora