Dejar de huir

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Spencer dejó que JJ pidiera comida por los dos. No podía pensar en otra cosa que no fuera lo hermosa que se veía; era como si una luz emanara de ella y le diera un brillo especial.

—¿Ahora sí me dirás qué pasa contigo? —dijo JJ seriamente luego de que el mesero se fuera—. Te pierdes por dos meses y de la nada decides aparecer.

—Es complicado —dijo Spencer mirándola—, no porque sea difícil de explicar, sino porque no es el momento adecuado.

—¿Por qué no es el momento adecuado? —dijo JJ, perdiendo la paciencia.

—Porque... te acabas de separar de Will —dijo Spencer sin mirarla.

—¿Eso qué tiene que ver con tu actitud, Spencer? Sinceramente, no te entiendo —dijo JJ mirándolo.

—Tiene todo que ver, Jennifer —dijo Spencer seriamente—. ¿Recuerdas aquel viaje a Ohio? Ese caso casi imposible de resolver...

—Claro, duramos muchas noches en vela tratando de resolverlo —dijo JJ, recordando el caso—. ¿Eso qué tiene que ver con todo...?

—Ya vamos para allá... —dijo Spencer tranquilamente—. ¿Qué pasó cuando regresamos al hotel, después de celebrar que logramos darle un cierre?

—Me acompañaste a mi habitación y... —dijo JJ cuando entendió a dónde quería llegar Spencer—. Nos besamos. De no ser por ese joven, las cosas habrían terminado dentro de mi habitación.

—Luego, al darnos cuenta de lo que sentíamos, ambos salimos corriendo como niños pequeños —dijo Spencer seriamente—. Tú comenzaste a salir con Will y yo me refugié en mi trabajo. El plan de ambos era olvidar lo que sentíamos, pero por mi parte nunca pasó... eso creí los últimos años, pero cuando nos dijiste lo de Will, todos esos sentimientos represados por años volvieron a mí y tuve que alejarme, aunque fue peor. Creo que eso explica mi ausencia y el motivo.

—Yo... Spencer —dijo JJ, sorprendida por la declaración—, yo...

—No debes decirme nada ahora, JJ —dijo Spencer sonriendo mientras el mesero les servía su comida—. Solo quiero que sepas que esta vez no saldré corriendo; esta vez sí lucharé. No sé cuántas batallas tenga que enfrentar para estar a tu lado como algo más que tu amigo, pero no descansaré hasta tenerte conmigo para toda la vida. Un día te dejé ir, no repetiré ese error dos veces... Ahora come o se enfriará.

—Claro... —dijo JJ sonriendo levemente.

Mientras comía, no podía dejar de pensar en la declaración de Spencer, porque ella pensaba que él había olvidado lo que una vez habían sentido, y el hecho de que le dijera que lucharía por ella, por estar a su lado, la llenaba de una ilusión enorme, mucho mayor que cuando estuvo con Will.

El resto de la comida estuvieron hablando de cosas triviales: de qué había estado haciendo Spencer todo ese tiempo y de cómo ella, junto con Henry, sobrellevaban la separación. Después de comer, fueron a caminar por el centro, pasaron por una librería donde Spencer compró unos libros para él, otro para JJ y unos más para Henry; luego pasaron por un café y siguieron caminando y hablando como solían hacerlo. Cerca de las 8:00 p. m., cada uno se fue a su casa a descansar, pero Spencer aún tenía mucho que hacer para conquistar a JJ, y sabía por dónde empezar, aunque antes cumplió una promesa que hizo.

«Fue una tarde espectacular. Quería hacerte caso, pero ya conoces a JJ: me presionó hasta que le dije la verdad... Por su mirada puedo deducir que mis palabras llegaron a donde debían, pero que no me hará la tarea fácil. No me importa, estoy dispuesto a todo. Spencer».

Emily estaba terminando un informe en la oficina cuando escuchó el mensaje y lo leyó:

«¡Estás loco, Spencer, te desconozco! Desde cuándo el gran doctor Reid se arriesga tanto, ¡y más por una mujer! Sé que todo saldrá bien, pero AHORA SÍ tómate las cosas con calma, no la presiones, ella ya sabe lo que sientes, deja que sea ella quien recuerde... Emily».

Una vida juntos. (En edición)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora