Secretos compartidos

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Los meses fueron pasando, y la relación entre Spencer y JJ se fue fortaleciendo. A pesar de no poder ir a trabajar, se veían cada tarde, siempre y cuando JJ no debiera salir de la ciudad; él le enviaba de vez en cuando detalles a la oficina para sorprenderla, y en varias oportunidades JJ acompañó a Spencer a visitar a su madre. Diana se emocionó al saber que su hijo finalmente tenía novia y que era JJ; ella siempre le había agrado y sabía que haría muy feliz a su hijo.

Finalmente, luego de seis meses, Spencer fue autorizado a regresar con la unidad, aunque aún debía terminar un par de seminarios antes de estar al 100% con ellos. Decidió no mencionarle nada a su novia para poder sorprenderla; sabía que ella llegaría temprano para terminar el papeleo pendiente del último caso.

Así que entró sigilosamente a la oficina y aprovechó que estaba ocupada leyendo su informe para acercarse lentamente a ella y poder asustarla.

—¿Cómo está la agente más hermosa del equipo? —dijo Spencer al oído de JJ.

—¡Spencer! —dijo JJ, sorprendida, parándose de golpe—. ¿Qué haces aquí?

—Lo mismo que tú: vengo a trabajar —dijo Spencer sonriendo.

—¿Estás de regreso? —dijo JJ, abrazándolo—. ¿Por qué no me dijiste nada?

—Quería sorprender a mi novia —dijo Spencer al oído de esta—, y sé lo que vas a decir a continuación: «Ten cuidado, alguien nos podría ver u oír».

—Exacto —dijo JJ sin soltarlo—. Me alegra tenerte de vuelta.

—A mí, estar de regreso —dijo Spencer sonriendo—, porque podré estar más tiempo cerca de ti, sin tener que esperar a que nuestros horarios nos lo impidan.

—Eso suena bien —dijo JJ riendo.

Antes de poder decir algo más, el resto del equipo entró y, al ver a Spencer, fueron a saludarlo.

—¡Miren a quién tenemos aquí! —dijo Derek sonriendo—. ¿El niño bonito de la oficina, o debería decir hombre maduro? ¿Y ese look?

—Hola, Derek —dijo Spencer riendo mientras se tocaba el rostro y miraba disimuladamente a JJ—. Perdí una apuesta.

—Te luce, chico —dijo Rossi sonriendo—. Junto con ese pelo corto, te ves como un adulto y no como un asistente de profesor.

—Eso me han dicho —dijo Spencer sonriendo.

—¿Podemos saber qué apuesta perdiste y con quién? —dijo Tara mirándolo.

—Digamos que, a pesar de ser un genio, los deportes siguen siendo una incógnita para mí —dijo Spencer seriamente—, y respecto a contra quién perdí, se puede decir que es una hermosa mujer.

—¿Ya tienes novia? —dijo Penélope, acercándose a ellos.

—No diré nada al respecto —dijo Spencer seriamente.

—Eso es un «sí» para mí —dijo Emily sonriendo, y miró a JJ, que no podía disimular la sonrisa.

—Bienvenido, doctor Reid —dijo Hotch desde el balcón—. Ahora, todos a trabajar.

—¿Y volverás a tiempo completo? —dijo Derek mientras subían a la sala de reuniones, abrazándolo por los hombros.

—No, aún debo terminar un par de seminarios —dijo Spencer sonriendo—. Los apoyaré desde aquí en lo que termino.

—Eso está bien por ahora —dijo Derek riendo.

Media hora después, todos estaban alistando sus cosas para irse a Boston. Spencer se acomodó en su lugar y se quedó mirando cómo JJ empacaba sus cosas.

Una vida juntos. (En edición)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora