El timbre suena tan fuerte que me pone los pelos de punta. ¿Quién se atreve a llamar a la puerta a éstas horas de la mañana? Ni siquiera me he lavado la cara.
Camino hasta la puerta y veo que solo es el tonto de Jungkook. ¿Cómo alguien puede ser tan molesto?
- ¿Quién es? - pregunto aún sabiendo quién es.
- Soy Jungkook, ¿eres tú Jihyo? - responde.
- Sí, ¿necesitas algo? - tengo suficiente aguantándolo en clases, no quiero que me moleste incluso los fines de semana.
- Mi mamá ha salido y no tengo la llave del departamento, ¿me puedo quedar hasta que ella llegue por favor? - giro los ojos por inercia.
- Emmm...
- Sólo será un momento, te lo prometo - se apresura a decir, él sabe que no es de mi agrado tenerlo alrededor.
Abro la puerta y está ahí, sonriendo como un tonto. Trae su mochila y tiene ojeras más negras que la noche, con solo verlo puedo adivinar que ha pasado la noche entera jugando vídeo juegos en la computadora.
- Hola - dice.
- Hola, pero sólo será un momento - expreso antes de que piense ponerse cómodo.
Lo dejo entrar y él se dirige directo al sillón, supongo que ha de estar cansado. Yo no le hago mucho caso y continuo con mi rutina de los fines de semana, aplicarme productos de cuidado para la piel.
Luego de media hora, regreso a la sala y encuentro a Jungkook profundamente dormido. Me siento justo en frente y lo miro, verlo así de tranquilo le da un aire totalmente diferente.
En clases es un payaso, se pasa haciendo bromas con Yugyeom todo el santo día y aún así logra tener buenas calificaciones, si tan solo fuera más, no sé, más serio lograría tal vez ser atractivo. Como ahora, que se ve realmente lindo.
- ¿Soy tan irresistible que no puedes dejar de mirarme? - su voz de repente me asusta. Abre sus ojos y me mira con una sonrisa burlona en el rostro.
Ahí está de nuevo, Jungkook.
- Si no tienes nada inteligente que decir te voy a pedir que salgas y vayas a tu departamento - digo, me dirijo a la cocina esperando que el calor en mi rostro se desvanezca rápido.
- ¡Oh! Mi mamá ya regreso - dice revisando su teléfono - Gracias por dejar que me quede Jihyo.
- Ya no lo hagas en el futuro, ¿está bien? - digo tratando de sonar harta.
- Te debo un helado - y sin antes de que me de tiempo de contestar, desaparece por la puerta.
Niño maleducado.
Pero, ¿por qué mi corazón late a un ritmo poco normal?
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God Jihyo and her angels
FanfictionHistorias cortas de la diosa Park Jihyo y todos sus fanboys.