Capítulo I: "No me llames así"

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7:30 y mi reloj comenzó a sonar, me levante y entre al baño para ir a darme una ducha, es el único modo de poder despertarme y estar vivaz durante el día sino seria un zombie en la escuela y los profesores me regañarían y la verdad no quiero ni regaños ni horas de detención. Tras terminar mi ducha, me vestí con algo simple, unos shorts y una blusa celeste para combinarlas con unas Vans del mismo tono.

Iba a bajar las escaleras, cuando veo la puerta de mi primo cerrada, eso significaba solo una cosa, Niall se había quedado dormido...otra vez, cuanto odiaba que se quedara dormido, después era yo la mala que lo despertaba con gritos o tirándole agua, pero es que este niño no se despierta con nada, bueno esta vez seré mas gentil...

-Niall, se nos hará tarde, por favor levántate primito-le dije mientras lo destapaba y movía con ternura.

-Mmmm cinco minutos más Em, solo cinco-susurraba mientras volvía a taparse.

-Está bien Horan, pero solo cinco, ni un minuto más- dije mientras se me escapaba una sonrisa, la verdad es que este cara de bebe, se ve muy tierno adormilado y con su piyama de Superman.

-Si, mamá- alcance a escuchar luego de cerrar la puerta de su dormitorio.

Al llegar a la cocina, me encontré con una nota de mis tíos que decía "Chicos tuvimos una reunión urgente con los dirigentes de la empresa, perdón por no poder prepararles el desayuno, pero hay de todo un poco...Emy se que serás la primera en ver esto, por favor, prepárale tu el desayuno a Niall porque si lo hace el, incendiara la cocina. Los Amo, Moyra".

No pude evitar reír ante eso, porque hace unos meses Niall casi nos deja en la calle con su intento de hacer palomitas y eso que solo necesitas ocupar el microondas para hacerlas. Bueno hablando del rey de Roma, solo le quedan tres minutos para bajar y a mi menos tiempo para hacer el desayuno.

Los cinco minutos cumplidos y el desayuno preparado, solo faltaba que el dormilón de mi primo bajara pero de él no había señales, así que decidí subir y despertarlo.

Abrí la puerta de su dormitorio y me encontré con un Niall tapado con las sabanas de pies a cabeza, promesas eran promesas y el no estaba cumpliendo su parte del trato, por lo tanto decidí jugar un poco con él, abrí su puerta lo más que se puede y di unos pasos hacia atrás para tomar impulso, corrí lo más rápido que me fue posible y dos pasos antes de chocar contra la cama di un salto y caí con todas mis fuerzas encima de Niall para luego escuchar un gran grito, mientras que yo me mataba de la risa.

-Mierda Em, eso de verdad dolió- reclamaba Niall mientras se sobaba el brazo.

-Bueno, deja de quejarte y levante que el desayuno ya está listo- dije sin parar de reír.

-Eres una malvada, Emily, una malvada.

~°~

-Niall conduces como abuelita- le gritaba a mi primo mientras me bajaba lo más rápido que podía de su auto y corría hacia mi salón de clases a lo que solo escuche una risa de su parte.

Entre al salón y gracias a Dios el Profesor de Matemáticas no estaba, no sé porque ese profesor me odia si, a decir verdad, soy bastante buena para esta materia y trato de ser lo más gentil que puedo con el, pero parece que ha él no le importa porque cada vez que tiene una oportunidad para mandarme a detención y regañarme, él la aprovecha al máximo.

En fin, entre al salón y mi mejor amiga, Z, estaba guardándome un asiento a su lado y esperándome con una gran sonrisa como ella lo hace desde que tenemos seis años, en simples palabras esta mujer es la hermana que nunca tuve y la amo como si lo fuese.

-Querida ¿A qué se debe el retraso?- me pregunta la castaña mientras me acomodaba a su lado.

-¿Qué crees tú?- le respondí, mientras ella se hacía a un lado para darme más espacio.

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