Alexandra, es una vampira en una manada.
Esta resignada a su vida permaneciendo alejada y callada, sin importarle tener el título de "la rara" o "la chica rodeada de muerte".
Pero las cosas cambian inexplicablemente. Su hermana fue asesinada, su her...
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Paseo mi mano por la espalda de Isaac mientras él sigue en su trayecto de besos en mi cuello, subo mi mano para enredar mis dedos en su cabello manteniendo los ojos cerrados.
—Isaac— suelto en tono ahogado, estoy disfrutando mucho lo que me hace sentir.
—Normalmente tienes la piel fría, pero me encanta que tu lado humano se presenta cuando te acaricio o beso— su mano se desliza en mi muslo y besa el espacio entre mi oreja y cuello —Tu piel se pone cálida—
Siento su mano en el borde de mi blusa para adentrarse un poco, muerdo mi labio inferior por la ganas de dejarme llevar, pero tengo una sensación extraña que me incómoda para seguir.
—Espera— muevo su mano para detenerlo —Aún no—
—Lo siento ¿hice algo malo? — acaricia mi mejilla.
—Claro que no, me gustas— me sonríe —Pero no quiero tener mi primera vez en un motel, mejor luego en otro ambiente y seré toda tuya—
—De acuerdo— deposita otro beso en mis labios haciéndome sonreír —También me gustas y demasiado—
Sonrío para dedicarme a acariciar su rostro, él vuelve a unir sus labios a los míos, pero ya con tranquilidad y se mueve de encima para darme espacio.
—Me daré un baño rápido y buscaré algo para comer o puedo cenarte a ti—
—Si no fueras vampiro, ese comentario hubiera sido excitante—
Me levanto de la cama para meterme al baño, no mojo mi cabello porque lo lavé en la mañana, así que me aseo rápido y vuelvo a colocarme la misma ropa. Dejo de secar mis oídos con la toalla al ver a Isaac mirando fijo el televisor y pasar canales.
—Ninguno funciona— comento mirando la TV, pero él continúa —Como sea, iré a buscar algo de comer y vuelvo ¿quieres algo? —
—Estoy bien— dice aun pasando canales sin motivo alguno.
Dejo la toalla sobre la cama y salgo de la habitación para buscar algo.
—Disculpe— llamo a la señora que entrega las llaves de las habitaciones —¿Dónde puedo conseguir algo de comer aquí? —
—¿Quieres que te cocine una langosta en salsa? Conformarte con la máquina expendedora— responde en burla.
—Gracias por su amabilidad—
Camino a la máquina expendedora que había pasado, veo a Boyd y Stiles allí. Me detengo al ver a Boyd reventar de un golpe el vidrio de la máquina, toma su fritura y se va.
—¿Qué fue eso? — me acerco a Stiles.
—Todos nos molestamos con estas máquinas— me responde tomando cosas de ella.
Miro la máquina una vez más y al final opto por tomar bolsas de frituras también.