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RuNoona: Denle gracias a la canción de arriba de que estoy aquí.

Y entonces, abrí los ojos- Mi pequeño y hermoso Pierrot, tu piel es tan blanca ¿Tal vez es la máscara? - Decía el joven que me cargaba en sus brazos con un rostro indescifrable, al igual que su sonrisa aniñada- No importa, Pierrot... no, ¡Suga! Suga será tu nombre, mi lindo muñeco - Me cargo en sus brazos dándome vueltas- ¡Y eres mío, Suga!

Pero... ese no era mi nombre... yo... no era Pierrot ni Suga... Tampoco era un muñeco... beso mis labios dejando que mis extremidades se sintieran apretadas en ese estrecho cuerpo fragmentado que había vuelto mío.

Volví a la normalidad rompiendo mí mascara, viéndome él desde su cama.

- ¡Suga, ven aquí! - No podía moverme a mi gusto, tampoco podía hablar ni tener expresión alguna. Todo me lo había robado el niño que vestía de blanco y tenía una cabellera dorada- Yo, tu dueño, quiero que me ames- El desabrocho su camisa mientras ajustaba sus pasos hacía a mí.

Su respiración, la sentí cuando el pequeño espacio que abarca una conversación fue violado.

Su boca tocó mi mejilla -Eres hermoso- Sus manos viajaron a mi camisa blanca, quitándola poco a poco mientras mi piel era cubierta ahora por sus besos temblorosos- Tu cabellera negra como la noche- sus manos viajaron a mi cabello, acariciándolo y peinándolo hacia atrás, dejando ver mi frente que fue besada con ternura... una ternura falsa- Ámame, Suga. Hazlos con esos labios tuyos -Lo sentí, mis manos se movieron hacia su cuerpo mientras sus ojos hacían contacto visual con los míos- Siénteme con esas manos frías- mis piernas nos llevaron a aquella cama de color carmín rodeada de cortinas blanca.

Lo empujé. Dejé que su cuerpo callera en medio de la cama mientras terminaba de desvestirlo. Una piel canela y fina era la desnudez de este chico que jadeo cuando mi boca toco su glande. Las yemas de sus dedos se encontraban en los folículos de mi cabello, masajeándolos mientras gemía de placer, abriendo más sus piernas que eran acariciadas por mis largos y fríos dedos.

-Te deseo, Suga. Tómame- Se alejó de mí, corriendo hacia algún lado mientras yo me sentaba en medio de la cama a esperar. Cuando volvió, un frasco de aceite era lo que puso en mis manos... No, el liquido que estaba dentro de ese frasco fue lo que puso en mis manos... no, su interior fue lo que puso en mis dedos haciendo que reprodujera ruidos obscenos. Su respiración era irregular y se sostenía de mis hombros para auto penetrarse mientras se encontraba acuestas enfrente de mí, dejándome ver sus expresiones más eróticas y menos aniñadas.

¿Cuántos años tenía este chico que me costaba recordar?

me tiro en la cama y se auto penetro con mi miembro, dejando salir el más sonoro gemido que alguna vez en mi vida pude haber escuchado.

-Te amo, Suga. Te amo, Suga- Decía en mi odio mientras me cabalgaba... mientras se hacia el amor con alguien que no podía formular una palabra... que no podía reproducir alguna psicofonía.

Sus facciones eran la de alguien que estaba teniendo satisfacción, pero ¿Qué había de mí? Él lo sabía, sabía que yo también quería sentir... beso mis labios de nueva cuenta dejando que hablara - ¿Qué quieres decir, Suga?

Jadeé, gemí, temblé ante el clímax que mi cuerpo vivía en esos momentos... y aun así...- Déjame ir- Lloré como un mediocre pidiendo clemencia a la persona que me convirtió en lo que era.

Él seguía auto penetrándose mientras reía con locura; mientras lloraba y reía con locura- ¡No lo entiendes! -Gemía mientras hablaba. Sus movimientos se hicieron más bruscos- ¡Tú y yo estamos destinados a estar juntos para siempre! - No era cierto - ¡Porque tú y yo somos iguales! -No éramos iguales.

Se acerco a mi oreja, jadeando y burlándose -No somos iguales. -Dije en mi defensa.

-Lo somos, Suga.

-No soy Suga...- Tenía miedo.

Paro sus movimientos dejando el coito a la mitad- Perdón, Joven Min Yoongi. Se me olvidaba que ese era tu nombre.

Sus risas, su sonrisa había desaparecido, mostrando un rostro de lo más lúgubre- Por favor...

-Pero, Min Yoongi ya no existe en este mundo... y ni en ningún otro, al igual que Park Jimin... el chico que engañaste, traicionaste... ¡Al chico que vendiste a los demonios para que la mujer que amabas viviera! ¡Al chico que enamoraste para que diera su alma por ti! Al chico que... convertiste en un demonio que puede volver a los humanos en pequeños juguetes por aburrimiento de vivir eternamente...- Él se alejó de mí. Bajó de la cama y caminó hacia el peinador en donde había una botella de vino tinto, bebiendo todo su contenido- Pero no necesito más juguetes, contigo me es más que suficiente...- Ya no podía hablar, mucho menos moverme. Me encontraba en medio de la cama- Contigo me es más que suficiente- Él se acercó a mí y me vistió con ropas nuevas al solo chasquear sus dedos.

Una sonrisa volvió aparecer en su rostro mientras limpiaba mi cuerpo también- ¿Oh? esto no lo puedo quitar- Pasaba aquella tela de seda por mi mejilla una y otra vez... Volvió a reír como un desquiciado- ¡Ahora no se que nombre deba dejarte! ¡Si Suga o Pierrot! – Y es que era imposible borrar aquella mancha en mi cara... aquella lagrima que simbolizaba mi tristeza al ser un humana atrapado en el cuerpo de un muñeco, siendo usado por un niño de 18 años que yo mismo volví un bello monstruo. Ahora lo recordaba.

Todos los actos se pagan... y el mío...

-Te amo, Yoongi.

El mío iba a ser un pago muy largo.

-Juguemos a otra cosa- Incluso Jimin lo sabía cuando a veces quitaba la mascara que ciertas veces aparecía en mi rostro... y en el de él.

Autora: RuNoona

Soy una maldita loca desquiciada que no se pudo concentrar en su tarea tras escuchar una canción que la llevo a esta maldita historia que no dejaba de pasar en mi cerebro una y otra vez, haciendo que no avanzará... ¡Listo, ahora ya no me enfades, PIERROT! >: /

Pierrot -YoonMin-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora