Prólogo

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3 de Diciembre del 2005, 7:15 PM

Apartamentos Ibersol

Ryan

—Señor, ya se lo he dicho, no puede entregar esto sin permiso —dijo muy molesta.

—Le sigo diciendo a los inquilinos que dejen de bloquear el camino de los camiones de bomberos, pero nadie lo hace —le respondí.

— ¿Le está diciendo a todo el el mundo que nuestra urbanización tiene un mal estacionamiento? —preguntó molesta.

—He hecho todo lo que puedo, revisando el sistema de protección contra incendios pero la toma de conciencia por la seguridad contra incendios es un desastre —digo, serio.

— ¿Un desastre? ¿Quién dia...? ¿Quien dice que es un desastre? —dijo, aún más enojada.

—Señora, no puede hacer la vista gorda con la seguridad de los inquilinos —comenté.

—Usted debe estar loco,  señor —me miró de pies a cabeza— ¡Señor, a partir de hoy esta despedido! —diciendo eso, se fue. Dejándome desempleado, molesto y muy confundido.

3 de Diciembre, día del cumpleaños número 8 de Asher

— ¡Un cachorro! ¡Un cachorro! —pidió el pequeño casi armando un berrinche. 

— ¡Suficiente! —su madre le llamó la atención. 

— ¡Mamá, quiero un cachorro! —chilló.

—Asher, para ya —le regañó.

— ¡Te he dicho que quiero un cachorro por mi cumpleaños!

—Dije que es suficiente.

— ¿Por qué no puedo tener uno por mi cumpleaños? ¡Quiero un cachorro!

— ¡Ta-da! ¡aquí esta tu cachorro! 

Le había enseñado un cachorro de peluche color blanco que a decir verdad, era adorable.

— ¡Este no, quiero uno de verdad! ¡Uno que ladre de verdad! ¡Quiero uno! —tiró el peluche al suelo haciendo que su padre reaccionara y lo fulminara con la mirada.

—Simplemente dale uno y ya ven aquí —dijo su padre caminando hacia ellos.

— ¿¡Qué!?—replicó la mujer pelinegra— ¿Vas a limpiar tu cuando tenga un cachorro? —le preguntó al pequeño castaño.

—No —chilló.

—Yo lo haré —respondió su padre, fastidiado.

— ¿Tú lo vas a alimentar?  —los miró, esperando una respuesta.

—Lo haré —afirmó el niño.

— ¿Lo vas a bañar? —inquirió su madre.

— ¡Lo haré todo! —respondió el niño con un entusiasmo contagiante.

—Como si fueras hacerlo todo —replicó su madre bufando.

—Asher, ¿por qué no piensas en otro obsequio diferente? Te daré cualquier cosa que desees menos un cachorro —pidió su padre al borde del colapso.

—Entonces, quiero un hermanito —murmuró el pequeño poniendo en alerta a sus padres.

— ¿Donde puse el numero de refugio de animales? ¿Donde está? —se burló su padre haciendo reír a su mujer.

El hombre sacó de su bolsillo a su pequeño quién lo aceptó gustoso y así salieron del apartamento.

— ¡Voy por el ascensor! —chilló con alegría corriendo hacia el mismo.

La familia iba muy feliz por el ascensor entre risas y juegos.

— ¿Estás contento ahora? —lo miraron con una sonrisa digna de los padres sobreprotectores que eran.

—Si, estoy muy feliz ¿como debería llamar a mi cachorro? —inquirió, dirigiéndose a su madre.

"Por favor dejen paso a los camiones de bomberos" se leía en un cartel.

— ¿Qué ocurre? —la señora miró alarmada a los hombres que tanto amaba.

— ¿Están bien? —preguntó el hombre, nervioso.

—Sí —respondió la mujer.

—Esperen un segundo —habló él, después el ascensor empezó a bajar a una velocidad extrema.

— ¿Qué está pasando? —lloriqueó el niño abrazando la pierna de su padre-

— ¡Un incendio! ¡Se está quemando el edificio! —creyeron oír.

— ¿Hola? —gritó el hombre.

El ascensor se había detenido, pero seguía sin abrirse.

— ¡Hay gente atrapada en el ascensor! ¿Hay alguien ahí? —gritó, desesperado.

—Papá... ¡Fuego! ¡Fuego! —exclamó el niño llorando.

Podían oír como la gente salía con rapidez del edificio, y ellos seguían atrapados.

—Estamos atrapados en el ascensor —intentaba abrir las puertas del ascensor sumido en el llanto y la desesperación.

— ¡Papá! —lloró el niño, abrazando a su madre.

—Por favor, ayúdenos —gimió la mujer, la puerta empezaba a abrirse gracias a la fuerza ejercida por el hombre.

Como pudo, el padre de Asher sacó su mano por el pequeño espacio entre las puertas, tomando el pie de un joven.

— ¡Joven! Hay un niño aquí, tenemos un niño aquí —le dijo al chico y el chico como pudo y miró al pequeño castaño.

—Llévatelo —pidió el hombre sumido en lágrimas.

— ¿Qué ocurre?¿están bien? —indagó el joven, llamado Ryan.

Entre los dos hombres abrieron un espacio lo suficientemente grande como para que el niño saliera.

— ¡Baja por la escalera! —le gritó Ryan, al chico.

El chico no pudo bajar las escaleras debido al fuego que se veía al final de la misma. 

el chico corrió hacia Ryan, diciéndole que no podía bajar por las escaleras debido al fuego.  

— ¡Mamá! —gimió el niño, esperando a que su madre saliera del infierno que tenía por nombre ascensor.

Justo cuando la mujer estaba por salir, el elevador empezó a caer rápidamente.

—¡MAMA!¡PAPA!-gritoel niño desesperado y llorando

Los bomberos llegaron de inmediato.

—Chicos busquen una salida,yo iré a revisar si no hay mas gente en el edificio—dijo Ryan,alejándose de nosotros. 

—No podemos esperar mas —le comentó el chico al niño intentando darle consuelo a su corazoncito destrozado.

el chico como pudo rompió una ventana, se cercioró de que no hubiese ningún objeto punzante y saltaron.

El niño y el chico  sangraban.

La gente gritaba horrorizada al ver lo sucedido, pero para Asher todo se volvió negro tras tantas emociones vividas.

¿Quien eres tu?Where stories live. Discover now