Moviéndome.

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Y de repente sentí que el mundo se detenía ante mis ojos.
Sabía que las cosas jamás volverían a ser las mismas.
Observé esos pequeños detalles que siempre me esmeré en ignorar, abrí mis ojos y me percaté de la verdad. Esa verdad que siempre estuvo oculta tras unas palabras bonitas, esa verdad que siempre quise negar: el hecho de que nunca me amó.
Creí que todo mi ser moriría, pero no fue así, me dí cuenta que simplemente mi corazón había vuelto a romperse, de cualquier forma ya estaba acostumbrado a eso, pero esta vez algo cambió, algo realmente murió dentro de mí, y ese algo fue el amor.
Mi corazón volvió a hacerse piedra y la expresión de mi cara volvió a la normalidad.
¡Era yo otra vez!
Sólo necesitaba perder al amor para encontrarme a mí mismo.
Podría jurar que nada se siente tan revitalizante como el hecho de saber que eres tú mismo de nuevo, saber que existen tantas personas en el mundo que si una se va, algún día vendrá otra nueva y probablemente será mucho mejor que la anterior.
Así que no vale la pena sufrir por nadie.
Y a pesar de que sentía que el mundo se había detenido, el mundo jamás lo hizo y siempre siguió su curso, avanzando siempre hacia adelante y nunca hacia atrás, el mundo nunca va a detener su curso sólo por tí, y tampoco retrocederá sólo para arreglar o cambiar lo que ya fue hecho.
Era más que obvio que las cosas jamás volverían a ser las mismas, pero a quién le importa, no hay ningún hecho del pasado o un error que quisiera deshacer porque ellos son los que me han hecho humano.

Escritos Edgy De Un Adulto JovenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora