Cap 4

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El principito.

-Lo más importante nunca se ve-

AUSTIN.

Habían pasado semanas y al fin había conseguido algo importante, pero ahora se hallaba preocupado, en una ostentosa habitación, de donde salían los mejores y más detallados planes que solo los beneficiarán a ellos. Lo cierto es que odiaba entrar allí, lo único que conseguía eran órdenes, la única persona a quien relativamente obedecía y quien lograba darle algo de desconcierto, se hallaba ahí. Tomó un cigarro de su chaqueta y el encendedor frente a él fue tomado para que cumpliera su función. No sabía que pasaría, que decidiría él, que plan macabro tendría que efectuar ahora, pero de algún modo sentía por primera vez que estaba jugando con fuego y que terminaría quemándose.

Y como opción solo quedaba esperar, mantenerse calmado, pero según él para lograrlo necesitaba ahogar con humo, sus nervios.

Su padre volvió a entrar por segunda vez con toda la elegancia, postura y esplendor de un jefe tan poderoso como él, luciendo calmado tomó asiento y observó a su hijo con orgullo.

—Bien— acercó la botella de vidrio que se encontraba junto a él y vertió whisky en un vaso que ofreció a su acompañante pero este negó. Entonces, sin dar una pizca de importancia continuó— Oí que tu chica está saliendo con un tal...¿Ryan?— Rió con gracia, secó su vaso y repitió la acción mientras se le observaba sin ningún tipo de expresión— ¿Dejaremos que se salga con la suya? Yo opino que deberíamos entregarle un presente, sería así como agradecerle por lo impresionados que nos ha dejado a todos por atreverse, no digo que tiene que ser grande —restó importancia—al fin y al cabo serían dos pájaros de un solo tiro, ¿No crees? Su madre tiene información que nos compromete.

—¿Qué quieres?— preguntó con el desinterés habitual que impregnaba su voz. No había nada que sintiera por aquel hombre que veía, para él de un desconocido se trataba, uno que había hecho de su vida un infierno y aun así lo agradecía, aun así le gustaba lo que ahora veía en sí mismo y sabía que sin eso no hubiese sobrevivido.

—No mucho...—mientras decía esto su acompañante se preguntaba por qué rayos él se hallaba a tan buen humor— una nueva casa—. Sentenció de repente autoritario— creo que la merecen—. Y entonces, no bastó una sola agraciada palabra más para que pudiera entender lo que pretendía, pensó en cómo todos estos años había podido soportar lo mismo, asintió obligándose a no pensar más estupideces y esperó sus últimas indicaciones—.Ve con Sofía mañana, de paso puedes desquitarte un poco mientras te entrega lo que necesitas, creo que será necesario.

—Si es todo me marcho.— se levantó del asiento dispuesto a hacerlo—.Pero aclaro: NO necesito tu permiso, ni tu aprobación para decidir a quien tirarme o no, así que ahórratelo.— dio vuelta para retirarse mientras oía reír a su progenitor. Así era su vida, ¿Una charla amistosa de padre a hijo? Pues allí habían visto una.

—¡Alto! ¿Se puede saber por qué la prisa?— habló antes que pudiera abrir la puerta—. No te olvides que estás a cargo de negociar esta noche con Garner, confío en llevarme una sorpresa. El "policía barato" se niega a ayudarnos a pasar la mercancía y solo faltan un par de días, es ahora tu problema, como dije antes estaré fuera del país en dos semanas. Quiero, espero que las cosas marchen...

—¡Oh vamos! ¿Es en serio?— preguntó logrando confusión del otro lado del escritorio— ya escuché ese discurso ¿Recuerdas? Y ni aunque fuese un niño pequeño te escucharía repetir la misma estupidez, sé lo que tengo que hacer,—le volteó a ver— no es necesario que me hagas perder el tiempo, tengo cosas que hacer—. No siendo más salió de allí, dejando tras él un personaje sin sentimientos que cada día demostraba lo infame y egoísta que era con reprobación en su rostro, una botella a la mitad y una sonrisa al recordar que ese joven era el arma más poderosa que había conseguido.

Do no trust meDonde viven las historias. Descúbrelo ahora