Capítulo 57.

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Emily

—¿Fue Gerald Heinrich quien me envió la nota? ¿Gerald, el mercader?

No entiendo nada. ¿Por qué lo haría? ¿Qué gana con eso?

—Explícame qué pasa.

—Primero muéstrame la nota.

De mala gana lo hago, porque no está en posición de darme órdenes. Busco en la gaveta el papel, lo paso a sus manos y él lo lee rápido. Espero que me la devuelva, pero la arruga y la mete en el bolsillo de su pantalón con una rabia indicativa de celos.

—Explícame, Magnus. Quiero entender mi posición en este enredo.

La petición le hunde los hombros y lo hace tragar fuerte. No quiero decírmelo. No sé si por vergüenza, rabia o dolor.

—Gerald Heinrich es mi medio hermano mayor. Hijo de mi padre con otra mujer.

Ni siquiera sé como reaccionar. Me quedo ahí, esperando una risa que me haga saber que es broma o una explicación larga para entender cuando se enteró y como. Su rostro mantiene la seriedad habitual. Él también espera que diga algo y en mi boca no hay ni media letra.

—¿Tú qué? —pregunto y no porque necesito que lo repita, sino porque requiero espacio para procesarlo—. ¿Acabas de enterarte?

—Lo he sabido desde niño.

Me cuenta los detalles. La fama de hombre mujeriego de su padre, la plebeya con la que pasó una noche, pese a lo mucho que juró en mi vida jamás haber tocado a una. Dos años de diferencia entre los dos hijos de Magnus V y kilometros de distancia entre sus vidas. Siento que las palabras viajan por mi cerebro tan rápido que se estrellan entre sí. Lo tuve cerca, me senté a la mesa con su hermano, hablé y peleé con él. Esto es increíble.

—Al principio, lo vigilaba para asegurarme de que no conspirara contra mí —revela sin mirarme—. La guardia negra en la frontera me informaba cuando salía y entraba al reino. Viajaba mucho, fue haciendose con negocios en otros reinos y por supuesto, dinero. Luego ya no lo hacía tan seguido, pero me enteraba de pactos que hacia con comerciantes en diferentes capitales y deduje que usaba otras identidades para salir sin ser fichado. Supe que visitaba Mishnock con regularidad, que se reunía con los Denavritz y desde entonces empecé a verlo como una amenaza latente. Me arrepentí de no haberlo capturado todas las veces que tuve la oportunidad.

No sé si molestarme. Entiendo que es su vida y todo su pasado es un asunto complicado, pero me hubiera gustado saberlo. Me siento engañada de alguna manera. Ya habíamos hablado de Gerald y no comentó nada al respecto.

—El me quiere muerto y yo a él.

—¿Por qué?

—La corona, el rechazo y el amor que no tuvo de mi padre. Cree que usurpo su lugar.

¡Por todas mis flores! La ocasión en la que me secuestró para arrastarme a Mishnock, recuerdo escucharlo decir que la unica manera de que no me llevara de regreso es que yo le ofreciera algo mejor y cuando le pedí que me explicará a que se refería dijo que ese era el problema, que yo no era importante para él. ¡Para él! En ese momento no lo entendí. Ahora sé que se refería a Magnus. Quería chantajearlo usandome, cosa que ahora sí podría hacer.

—Tú no le has robado nada.

—Pues él ahora quiere robarte a ti.

¿Qué? Yo no le atraigo. Lo dejo claro en esa cena con mis padres. Hablaba de lo hermosa que era su novia, que ella era una de las grandes bellez... ¡No, no puede ser! ¿Es Vanir? ¿Esa novia de la que hablaba era Vanir?

Las cadenas del Rey. [Rey 2] VERSIÓN DESACTUALIZADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora