Luego de cenar, Tom y Amelia llevaron el cofre hasta el garaje, ya que Richard les había ofrecido ayuda en la tarea de abrirlo. Posterior a usar varias herramientas, el candado del cobre cedió ante sus esfuerzos.
—Aquí hay muchas cosas... —habló Richard mirando el interior.
Amelia se puso de rodillas para esculcar entre los objetos. Había películas, libros, juguetes, discos y cassettes de música. También había dibujos de cuando Amelia era niña. Casi todo allí estaba relacionado con ella.
También había joyas. La cadena de oro de la abuela, los aretes de tía Tanya y el anillo de matrimonio del abuelo Vladímir, esposo de Baba Svetlana. Todos los difuntos y sus posesiones más preciadas parecían estar dentro de ese baúl.
Entre la multitud de artículos, un sobre amarillento llamó su atención. Conocía esa caligrafía. Su madre llevaba muerta apenas unos días y, de pronto, tenía sus palabras entre las manos.
—Es una carta de mi madre... —habló mirando a Tom—. Está en ruso...
Todos enmudecieron ante la declaración de la muchacha. Benjamín jugaba en su cuarto, así que estaba desvinculado de todo el momento que acontecía allí.
—La traduciré para ustedes...
—Amelia, no tienes que hacerlo si no quieres. —habló Tom—. Está bien si deseas guardarla para ti...
—Necesito compartirla con ustedes, sobre todo contigo, Thomas... —murmuró—. Si esto me golpea muy fuerte, luego de leerla no tendré cabeza para explicarlo. Prefiero traducirla ahora que estoy medianamente bien...
Tom tomó la mano de la muchacha, mientras ella comenzaba a traducir el contenido de la misiva.
"Querida hija, cereza mía:
Hace ya tanto tiempo que no sé de ti, que aunque trato de no hacerlo, cada día pierdo más la esperanza de volver a encontrarme contigo. Quizás ya no te vuelva a ver en esta vida; puede que algo me pase. Las cosas han estado cada vez peor con Adrik y es por esto que te escribo esta carta, impulsada por la posibilidad de mi paso al siguiente nivel, pero de manera apresurada.
Sé cuán curiosa eres; desde siempre fuiste extremadamente preguntona e inteligente. Sé que encontrarás este baúl, y como no lo podrás abrir, lo destruirás a patadas para ver qué hay dentro.
Hay muchas cosas que quiero contarte, cosas que nadie sabe además de mí. Tengo secretos que preferí no decirte porque intentaba protegerte, pero en realidad solo tenía miedo de lo que la verdad podía llegar a ocasionarme a mí misma.
Tú no eres hija de Adrik Kuznetsóv, y es tan simple escribirlo que hasta cierto punto me llega a causar gracia. No eres hija del bastardo que ahora tengo por marido, no eres el fruto de un abuso sexual, de un embarazo no deseado y tampoco fui comprada en un prostíbulo, como el estúpido de Adrik te hizo creer.
Eres hija del amor, de la pasión y de la entrega más grande que tuve en mi vida. Eres hija de Rowan Wiśniewski, mi primer esposo, a quien jamás pude sacar de mi mente; sin importar cuánto me golpeara Adrik o cuánto miedo tuviera, nunca fui capaz de olvidar a tu verdadero padre.
De seguro ahora tienes preguntas sobre Rowan, así que trataré de responder las que creo te surgirán. En primer lugar, debo decirte que él ya no está en este plano, ha trascendido más allá, falleciendo en un accidente de tráfico cuando yo estaba embarazada de ti. Lo conocí cuando era muy joven y fuimos marido y mujer por cinco años. Tienes que saber que nos costó mucho engendrarte; gastamos todo para poder traerte a este mundo, visitando docenas de médicos.
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Panacea Universal (EN EDICIÓN)
Fan-Fiction❝El que jamás ha llorado y sufrido en soledad, nunca podrá entender cuan dulce puede llegar a ser el verdadero amor❞ ➤En lugar de una larga parrafeada contándote de qué se trata esto, prefiero dejarte algunos comentarios de mis queridas lectoras: ❝L...
