Cada vez que ella lo dejaba, Tom sentía el mismo sufrimiento que cuando era un niño, y se veía solo en casa, durante ese tramo de nerviosismo y terror, luego de que mamá se iba, cuando sabía que papá estaba por llegar, y sus memorias lo asfixiaban, recordando aquella cosa tan horrible que le había hecho, que le había causado tanto dolor y miedo, el secreto que le obligó a guardar, porque si no, le haría algo terrible a su madre, o eso fue lo que al menos él dijo.
Jamás olvidaría el día en que Christopher había abusado de él.
Tenía solo cinco años, era un chiquillo de cabello ensortijado y desordenado, que usaba unas pequeñas gafas, debido a su temprana falla de visión, le gustaba leer cuentos de Oscar Wilde, y era un niño tranquilo, acostumbrado a la gente, alegre y juguetón, pero obediente con su madre, y siempre temeroso a su padre, por su fuerte carácter y la forma en que éste se transformaba para peor cuando bebía.
Los vicios no escapan a la clase política, en muchos casos, son incluso mayores.
Tiempo después supo que su padre también era usuario de drogas fuertes, como la cocaína y la heroína, dato que desconocían todos aquellos que tanto lo admiraban, por ser un sabio miembro de la Cámara Alta del parlamento británico, más conocida como la Cámara de los Lores del Reino Unido.
Su madre tenía que trabajar esa noche, así que, como siempre, le dio de cenar, y lo dejó ya con su pijama puesto, para esperar a la llegada de Christopher en su habitación, quien supuestamente arribaría en diez minutos, como sucedía cada dos o tres días durante la semana, cuando su madre tenía turnos nocturnos.
La diferencia de aquella noche, entre tantas otras oportunidades, era que ese día no había empleadas en casa, era el día libre de todas ellas.
Violette odiaba dejarle solo, pero pensaba que diez minutos no era tanto tiempo, después de todo, Thomas era un niño sereno, y no tenía sentido contratar a una niñera por diez minutos.
Tom había reclamado cuando supo que ella tendría que trabajar en la noche, detestaba cuando eso pasaba, le gustaba dormir sabiendo que su madre estaba en casa, y que podía cuidarlo mientras él descansaba.
Violette le dio un beso en la frente, se disculpó con él por dejarlo solo, y enfundada en su traje de policía se marchó hacia Scotland Yard.
Le dolía tanto dejarlo en soledad siendo tan pequeño, sobre todo en la noche.
—Ya vendrá Christopher... —murmuró para sí misma cuando salía de casa—. Es su padre, lo cuidará bien...
El pequeño Thomas aún no manejaba a la perfección los conceptos horarios, pero luego de un tiempo que le pareció demasiado extenso, entendió que habían pasado ya más de diez minutos, y su padre aún no se aparecía por el lugar.
Le daba miedo estar solo en casa, pero le daba más miedo estar en casa únicamente con Christopher.
Él solo atinó a seguir acostado, mientras su pequeña luz de noche iluminaba su habitación.
Cuando las agujas del reloj se chocaron en el doce, sintió ruidos desde la planta baja de la casa.
—¡Violette! —escuchó gritar.
Él respiró con fuerza, y sintió cómo el espanto ponía sus gélidas manos en su espalda otra vez.
—¡Violette! —volvió a escuchar.
Salió de su cama rápidamente, y descalzo caminó hasta la escalera.
Desde arriba lo vió, se veía bastante mal, despeinado y sucio.
Otra vez no, por favor no.
No quiero que me haga tocarlo, pensó.
"Ayúdame, Dios"
—¡Thomas! —gritó esta vez.
Tom estaba mirándolo desde una esquina, tratando de verlo sin ser percibido.
—¡Thomas! —vociferó con más fuerza.
Eso lo asustó demasiado.
Finalmente salió de su escondite y lo miró desde lo alto de la segunda planta.
—Mamá está en el trabajo... —respondió tímido.
—Tú... —habló cuando lo vio—. Tú...
Comenzó a subir las escaleras en su dirección.
Tom retrocedió.
—No te vayas, ven con papi... —murmuró mientras sonreía.
—No quiero. —susurró asustado.
Christopher tomó su mano y lo llevó hasta su habitación.
—No quiero, no quiero... —reclamó con timidez, pero también con profundo horror y rechazo.
—Será estupendo...
Tom se levantó de la cama de Amelia, y corrió al baño para vomitar.
Siempre terminaba devolviendo todo el contenido de su estómago al recordar aquella noche.
Don't forget to ★
✒Mazzarena
ESTÁS LEYENDO
Panacea Universal (EN EDICIÓN)
Fanfiction❝El que jamás ha llorado y sufrido en soledad, nunca podrá entender cuan dulce puede llegar a ser el verdadero amor❞ ➤En lugar de una larga parrafeada contándote de qué se trata esto, prefiero dejarte algunos comentarios de mis queridas lectoras: ❝L...
