Randall se alejó un poco luego de haberla besado por varios segundos.
—Disculpa si actué sin pensar, fue un impulso. Nunca había besado a nadie.
—Está bien, Randall, hiciste lo que sentías. Además, yo dejé que me besaras. —Se apoyó en su hombro, y Randall la tenía abrazada.
—Te amo tanto, mi amor —dijo Randall mientras le hacía mimos.
—Yo más, mi bebé.
—No puedo creer que esto al fin esté pasando. —La miró—. Bueno, estábamos saliendo pero...
—Ahora es oficial —dijo Natasha sonriendo.
—Qué linda eres.
—Y tú eres hermoso. —Lo besó y le acarició el pelo, y él a ella.
—Se siente tan lindo estar así contigo, preciosa. No puedo esperar a que mi mamá te conozca —dijo Randall sonriendo.
—Espero a ella sí caerle bien —deseó entre risas leves.
—Sí, te aseguro que sí. Ella te va a aceptar, yo sé que sí —dijo con optimismo.
—Y qué bueno que Aidan no me volvió a molestar. Solamente entra a la cocina a decir el pedido y se va.
—Es que yo le pedí que no te molestara más, hablé con él el otro día sobre todo eso.
—Sigo sin entender por qué me dijo que yo te gobernaba y te alejaba de él y tus amigos.
—Aaah, sí, discutimos por eso —recordó desviando la mirada y ladeando la cabeza—. Le dije que deje los celos y que no me hiciera elegir —contestó mirándola—. Es que hay veces en que quedamos en salir y tú justo llamas porque quieres salir y bueno...no me puedo negar a tu pedido —dijo eso último rascándose la nuca—. A él lo dejo para después.
—No, pero Randall, deberías decirme que quedas de salir con tu hermano primero. No me voy a enojar, no soy celosa ni nada de eso. Además, es tu hermano.
—No, no, está bien así. Tú no tienes la culpa de nada, mi amor, y yo tampoco.
—Pero Aidan ahora me odia —se preocupó.
—Tú no le hagas caso, ¿sí? —le pidió acariciándole la cara—. Yo también cambio de planes porque quiero. Soy yo el que elige estar contigo.
—Randall, yo no quiero que tengas problemas con tu hermano por mi culpa.
—Naty, escúchame —dijo tomándola de las manos—, tú no tienes ninguna culpa, es Aidan el que tiene que entender y cambiar, controlar su carácter. Desde pequeño que me cela porque me junto con amigos, ahora porque salgo contigo, a sus exnovias además de engañarlas, les reclamaba cuando le decían que no podían salir, pero ya le pedí que no me cele más y...hasta ahora no me volvió a decir nada.
Ella lo abrazó, y él le dio un beso y caricias.
—Gracias por pedirle que deje de molestarme, nunca le hice nada.
—De nada, mi amor. Estás a salvo conmigo.
—Eres mi héroe —dijo riéndose un poco.
Randall la miró y le sonrió.
—Vamos a mi casa, así te presento —la invitó.
—¿Así de sorpresa? —Randall la había agarrado desprevenida—. Perdón, no es que no quiera.
—Sí, te llevo ahora —le confirmó—. Si tú quieres, claro —aclaró poniendo una mano al frente—. Pero a mi vieja no le va a molestar —le aseguró—. Al contrario, te quiere conocer, y me dijo que cuando formalicemos, te presente con ella.
ESTÁS LEYENDO
Tu hija
RandomAidan es un joven promiscuo e impulsivo que trabaja en un restaurante junto a su hermano. Mantiene una relación inestable con Isabelle hasta que ella, cansada de sus actitudes, decide terminar con él. Poco después, Isabelle le revela que está embara...
