Capítulo 3.

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-¿Lo logramos?, ¿Estamos en Konoha de hace 20 años?

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-¿Lo logramos?, ¿Estamos en Konoha de hace 20 años?

-Mira bien a tu alrededor, solo hay 4 cabezas Hokage.

Voltee a ver a Sarada, al parecer había consecuencias secundarias...

-¡AAAAH!. Sa-sarada, te ves de unos años menor...

-Tu igual- dijo sin prestarle mucha atención.

Los dos teníamos la apariencia de cuando teníamos aproximadamente unos 5 años de edad.

Caminamos por las antiguas calles de konoha. Vaya que había un gran cambio del pasado con el futuro, hasta se veía más pequeña la aldea. Se veía todo tan aburrido...
Sarada había ocultado mis marcas en mis mejillas, que porque me parecía mucho a Naruto y no tardarían en sospechar. Además que nos íbamos a quedar tal vez una semana, ya que teníamos que recuperar mucho chakra para poder viajar más por el tiempo.

Nos sentamos en una banca cerca de la academia, aún era temprano, además que teníamos que idear un plan. Tal vez si fue algo apresurado nuestro alocado plan, pero ya no era tiempo de arrepentimientos.

-Bien, ya estamos aquí. ¿Qué se supone que haremos?-dije esperando una respuesta de Sarada, no sabía qué hacer.

-¿No se supone que venimos aquí a que tu padre no se enamore de mi madre?

-¿Pero cómo?

Pasaron unos 10 minutos, Sarada y yo ya teníamos un plan. Yo le dije que si poníamos a mi madre en el mismo equipo que mi padre, ella solo me mato con su mirada y con una voz de obviedad me dijo que si hacíamos eso nunca habría existido el legendario equipo 7.
Al final decidimos que haríamos lo que habíamos dicho antes. Intentar que mi madre le hablara a mi padre para felicitarlo, así tal vez formen un vínculo de amistad llena de confianza hasta llegar a algo más que la amistad. También evitaríamos que Sakura y mi padre tuvieran mucho contacto.

-Antes de ejecutar nuestro plan, quiero decirte que tengas mucho cuidado. Un movimiento en falso y adiós a nuestra existencia, hasta tal vez el adiós del mundo shinobi.

-Tranquila, seremos discretos.

Sarada y yo, con nuestras apariencias de unos niños de 5 años, nos adentramos a la academia ninja transformados en unas ardillas. Era la última ocasión en la que usaríamos esa cantidad de chakra.
Entre los árboles buscamos el aula de donde se encontraban nuestros padres. La encontramos, justo estaba la madre de Sarada entrando junto a Ino, por lo visto compitiendo.

-Aquí están. Para.

...

-Boruto, es un poco tarde. Tu padre ya gusta de mí madre- Sarada habló con un tono de desilusión.

-¿Por qué lo dices?

-Miralo tu mismo, es muy obvia la forma en la que ve a mi madre. Al menos ella no muestra ni el mínimo interés por el, aún podemos hacer algo.

Cambiando el pasadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora