Un fuego tan intenso que iluminaba cada una de mis partes, incluso las más débiles, deje que poco a poco te acercaras, deje que poco a poco encendieras mis temores, deje que iluminaras lo que más me aterraba... Deje que me encendieras, hasta que no quedará más. Ya en cenizas teniéndome a un soplo de desaparecer, entendí que no habías llegado para iluminar, sino para consumir
Ana S
