Las cosas pasan por algo, eso me consta, el conocer a una persona en un lugar y fecha cualquiera no es coincidencia, se le llama destino. El mundo dice que eres responsable de tu vida y tus decisiones, pero ¿esto es cierto? ¿Por qué cuando planeamos...
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Tomé el subterráneo para dirigirme a casa, pero mientras esperaba el tren, atrás de mí había una chica que estaba hablando con su novio o ligue, su tono de voz era lo bastante alto para que alguien tuviera la oportunidad de poner atención a su charla.
—No, el amor es distinto, una cosa es estar enamorado y otra muy diferente es sentirte atraído... Bueno, cuando estás atraído por alguien solamente ves lo mejor de esa persona, pero te darás cuenta de que amas al sujeto porque lo aceptas con todos sus defectos... Pues yo aún me siento atraída por ti. —comenzó a reír mientras— ¿No me entendiste?.. Entonces te lo explicaré con manzanas en unos minutos... Sí, ya casi llego.
“Dios mío, el amor es una perdida de tiempo, punto final”
Giré mis ojos internamente.
El tren había llegado, esperé a que las personas salieran para después subir al vagón, me senté a lado de la ventana, y en mi teléfono abrí una aplicación nueva, era una maravilla, podías escuchar música sin la necesidad de comprar el álbum o la canción.
Elegí una de mis canciones favoritas en este momento, Secrets de OneRepublic, y la repetí varias veces, me tenía encantada. Pasaron casi 45 minutos cuando llegué a SoHo, al salir de la estación tendría que caminar antes de estar finalmente en casa.
—Hola, hola. —caminé a la cocina, pues en la sala no había nadie.
—Hola, querida, ¿cómo te fue? —preguntó mi tía con una gran sonrisa y me recibió con un abrazo y un beso en la mejilla.
—Ah, no me quejo, de hecho, en la Torre Stark no hice ninguna actividad. —correspondí al saludo, al mismo tiempo que me quité los audífonos— ¿y los demás?
—También estuvo aburrido mi día, por eso salí temprano, compré los filtros para la cafetera y más chispas de chocolate para hacer galletas y algunas perlas para los Muffin que dejamos pendientes por hornear. Los chicos fueron al parque con Cindy. ¿Quieres comer? —preguntó ella, al mismo tiempo que se dirigía a la estufa.
—Sí, por favor. —asentí mientras me sentaba en una silla frente de la isla—. En hora buena, saliste temprano, y sí, ya no había chispas de chocolate. Supongo que por esa razón Margo ya se fue.
Guardé silencio varios minutos antes de volver a hablar.
—Tía, ¿quería saber si me das permiso de salir mañana? —pregunté, mis uñas chocaban con el mármol de la isla, ya que el sonido me tranquilizaba.
—Con Alison y Rose... —volteó a verme, al mismo tiempo que tomaba un plato.
—No... Es difícil de explicar. Hum, es con un... Un chico, sí, conocí a un chico y me invitó a salir.
Al parecer mi revelación sorprendió a mi tía, me di cuenta porque balbuceo antes de hablar.
—¿Un chico? —sonrió con cierta complicidad— ¿vas a salir con un chico?